Las obras para mejorar infraestructuras y red de alcantarillado en Binissafúller Roters, que se prolongarán un par de años, empezarán este 15 de abril, con la temporada turística ya en marcha, según confirma Loles Tronch, alcaldesa de Sant Lluís, municipio al que pertenece la urbanización.
La fecha escogida y el hecho de que la intervención se lleve a cabo sin interrupciones, lo que implicará trabajar, con las consiguientes molestias, durante los meses de verano, han generado oposición entre parte de los vecinos y propietarios de la zona, aunque la hoja de ruta no se verá alterada por eso.
Subvención de los fondos ITS
Según desmenuza Tronch, existe un doble argumento. Por un lado, empezar en un par de semanas «va ligado» a la subvención proveniente de fondos ITS de 2,7 millones de euros, de los algo más de siete a que en total se eleva el precio de la obra, y que permitirá a los vecinos, que sufragarán la obra por medio de unas contribuciones especiales, ahorrar un «diez por ciento».
Por otro lado, y aunque la alcaldesa de Sant Lluís asegura ser consciente del malestar que suponen las obras, explica que se ha «priorizado a los residentes». Sabe igualmente que donde arranca la primera fase se enclavan muchas viviendas vacacionales.
«Ahora será un problema para ellos, pero en la segunda fase lo será para otra zona», sigue Tronch. La obra consta de tres fases, que se ejecutarán de modo ininterrumpido, asimismo porque «le conviene a la empresa» que debe ejecutarla.
Loles Tronch, además, quiere destacar que desde el consistorio se darán «facilidades» a los propietarios que tengan dificultades «para pagar», aunque se muestra segura de que «no serán muchos».
Igualmente, la primera edil de Sant Lluís plantea que la mejora de las infraestructuras llevará aparejada «una revalorización» del lugar y por extensión, de las viviendas que allí se enclavan, «lo que beneficiará a sus dueños», concluye.
Mientras, desde la asociación de vecinos de Binissafúller Roters, su presidenta Fani Medina, consciente de que hay algunas voces contrarias a la obra y que no agrada que se inicien el 15 de abril, entiende que más allá de las molestias que vayan a ocasionar, cabe ser «pragmáticos», en el sentido de que «llevamos veinte años esperando las obras».
Medina, que también sabe que los plazos obedecen a la necesidad de ajustarse a la subvención europea, se comprometió al asumir la presidencia vecinal que se retiraría el contencioso con el Ayuntamiento «siempre que se atendieran nuestras peticiones», como ha ocurrido con el parking o el sistema de iluminarias proyectados junto al mar, que se han eliminado del plan inicial. Y pone en valor que se haya creado una comisión de seguimiento de las obras y que por ejemplo en verano se usará «una zanjadora, que hace menos ruido» para desarrollar según qué tareas. «El Ayuntamiento está cumpliendo», termina Medina.
I quin dia acabaràn ses travessies des pobla, tenim carrers de tot tipus