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El Jueves Santo abre el Triduo Pascual en Menorca

Maó acoge la Procesión del Silencio en la que participa la Cofradía de la Sang

La misa del Jueves Santo, con el tradicional lavado de pies a los fieles, tuvo lugar en la Catedral. | Foto: Katerina Pu

| Maó |

La liturgia de la Semana Santa conmemora, el Jueves Santo, la institución de la Eucaristía en la última cena, se lleva a cabo el lavatorio de los pies por Jesús a los doce apóstoles, y recuerda la oración en Getsemaní de quien, tras haber sido recibido con palmas y ramos, será conducido al Gólgota para ser crucificado.

Con los oficios del Jueves Santo, denominado también el «Día del amor fraterno», donde hallamos el origen, sentido y significado de Caritas Diocesana, finaliza la Cuaresma y empieza el Triduo Pascual que culminará el Domingo de Pascua de Resurrección después del Viernes Santo -dedicado a la muerte y entierro de Jesús- y la vigilia del Sábado Santo.

El obispo de Menorca, Gerard Villalonga, que presidió la Eucaristía en la Catedral de Ciutadella -donde actuó la Capella Davídica bajo la dirección de Katia Moll- manifiesta a este diario que «después de la misa crismal en la que fueron bendecidos los santos óleos para los catecúmenos y la unción de los enfermos, se consagró el crisma y los presbíteros de la Diócesis renovaron sus promesas sacerdotales, el Jueves Santo, con la Cena del Señor, iniciamos el trayecto que nos conduce a la Pascua, que significará el tránsito de Jesús desde la muerte a la vida».

Lavar los pies a los discípulos

«Nos hallamos –explica el prelado- en la víspera de la pasión que le aguarda, el calvario y la crucifixión. La última cena en la que participa Jesús con sus discípulos constituye un memorial de ofrenda voluntaria al Padre y a toda la Humanidad, en la que expresa el motivo fundamental de su vida: «nos amó hasta el extremo». Al lavar los pies a los apóstoles pasa de las palabras a los hechos. El, era el hijo de Dios, señor y maestro, actúa como un siervo con este gesto de humildad, con el que expresa que ha venido a salvarnos y que su amor no tiene fronteras».

Caritas Diocesana de Menorca

El obispo Villalonga subraya que «el Jueves Santo es el día del amor fraterno, que nos interpela a todos y nos llama a realizar gestos y actitudes de servicio, ayuda, perdón y acogida, en la línea de los valores evangélicos. Un comportamiento que podemos realizar de forma individual y también, como comunidad eclesial, con una institución clave, que durante el año desarrolla muchos programas y servicios».

«Esta institución menorquina es Cáritas Diocesana, con la que hemos de colaborar. Cuenta con el apoyo y la participación de numerosos fieles voluntarios, y lleva a cabo sus múltiples acciones a través de las parroquias y el Obispado», añade el titular de la sede episcopal de Severo.

Procesión del Silencio en Maó

Maó acogió, en la noche del Jueves Santo, la ‘procesión del Silencio’, organizada por la Cofradía de La Sang, la más antigua de Maó, fundada en 1722 en el Oratorio del Buen Pastor. En su origen, tuvo una gran relevancia en la Semana Santa mahonesa, con la participación de todos los gremios y estamentos sociales, llegando a contar con catorce pasos que representaban en su totalidad la pasión y muerte de Jesús.

Con la abolición de los gremios, esta procesión dejó de celebrarse en 1874, hasta que, en 2014, por iniciativa de la Cofradía de La Sang, se recuperó. Sale de la iglesia de Sant Josep, sede canónica de esta hermandad, y se caracteriza por el silencio y recogimiento con que lleva a cabo en un recorrido que incluye varias calles del centro histórico de la ciudad. Un silencio profundo que es roto, únicamente, por el sonido del redoble de un tambor que marca el ritmo de los cofrades portadores de La Sang que llevan, a hombros, el paso con el Cristo creado por Waldemar Fenn en 1940. Es la única procesión que se celebra en Menorca el Jueves Santo.

También acuden integrantes de las otras siete cofradías de Maó, sin pasos, imágenes ni acompañamiento de bandas. Desde sus respectivas parroquias se dirigen a la iglesia de Sant Josep.

Viernes Santo

La Semana Santa prosigue en Menorca con los oficios y la liturgia del Viernes Santo, en el que se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús de Nazaret con las procesiones del Santo Entierro. La Iglesia Católica ordena a los fieles guardar ayuno y abstinencia como penitencia.

Este día no se celebra la Eucaristía. En su lugar, tiene lugar la «Liturgia de la Pasión del Señor». Los sacerdotes y diáconos visten ornamentos rojos, en recuerdo de la sangre derramada por Jesucristo en la cruz. El obispo participa en la celebración sin báculo y despojado de su anillo pastoral.

Procesión del Santo Entierro

Las procesiones del Santo Entierro, que concluye con el Sermón de la Soledad, constituyen una expresión vida, con una gran participación, de la piedad y la religiosidad popular de los menorquines durante la Semana Santa.

Es uno de los actos centrales de estos días, al representar la crucifixión y muerte de Jesús durante el Triduo Pascual, eje del año litúrgico de la Iglesia católica. En Menorca, las cofradías y hermandades mantienen la tradición, que constituye pública presencia de la devoción y la fe en los espacios públicos de los centros urbanos de Ciutadella, Ferreries, Es Migjorn Gran, Es Castell, Es Mercadal y Maó.

Centenares de personas y familias cristianas de Menorca colaboran y hacen posible la actividad, durante el año, de las cofradías y hermandades, que alcanza su mayor expresión y sentido durante las procesiones y oficios de Semana Santa. «Estas agrupaciones de laicos, algunas con trayectoria centenaria, no son expresión de una Iglesia anticuada. Son entidades dinamizadoras para la formación cristiana, la espiritualidad y la acción social desde cada una de las parroquias en la que están incardinadas», manifiesta el obispo Gerard Villalonga.

«En el caso de Menorca –añade- con una clara dimensión diocesana, las cofradías son transmisoras de los valores y la vigencia del Evangelio en el seno de las familias y el conjunto de la sociedad. De ahí el papel relevante que desempeñan las hermandades, que puede resumirse en la locución latina «Ora et labora», que expresa la vida monástica de los benedictinos: rezar y alabar a Dios, y trabajar para difundir el mensaje de Cristo».

‘Davallament’ en Santa Maria de Maó

El Viernes Santo, a las 20 horas, antes de la procesión del Santo Entierro, da comienzo en la iglesia de Santa Maria de Maó el ‘davallament’, representación paralitúrgica, con plegarias y cantos. Escenifica el momento en el que el cuerpo de Jesús, muerto en la cruz, es bajado para depositarlo ante su madre, representada por la Virgen de la Soledad.

Las tres cofradías con sede en esta iglesia parroquial de Maó –Santo Sepulcro, Virgen de la Soledad y San Cornelio Centurión-- han recuperado este acto de la Semana Santa de Maó, tal como se había venido celebrando durante años. En 1993, siendo Josep Manguán párroco de Santa María, se recupero la procesión del Santo Entierro y el sermón de la Soledad.

Fotos: Katerina Pu

Explica Salvador Botella que «con la reincorporación del Davallament no inventamos ni añadimos nada a la Semana Santa de la parroquia de Santa María de Mahón, sino que recuperamos un acto secular con el que cerramos el ciclo de los oficios. Recuperamos uno de los actos intrínsecos de estos días en nuestras parroquia, dotándole de todo su sentido y valor catequético».

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