La santlluïsera Mònica Pons es jurista y criminóloga por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) que ejerce su profesión en la Fundación Marianao de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). Entre sus responsabilidades destaca el asesoramiento a personas con problemas penales y penitenciarios. «Realizamos un asesoramiento integral», explica. Mònica, y una compañera encargada de la parte socioeducativa del proyecto, ofrecen acompañamiento a una veintena de internos de las cárceles de Can Brians II y Quatre Camins.
Pero para llevar a cabo su tarea, a menudo Pons se enfrenta a las consecuencias del sistema predictivo (creado por la Universidad de Barcelona) usado para valorar el riesgo en las prisiones catalanas desde hace 15 años. Se trata del programa RisCanvi, que con los años se ha convertido en pieza clave de la justicia y del sistema penitenciario catalán.
El programa mide cinco tipos de riesgo: el de reincidencia, el de reincidencia violenta, la posibilidad de quebrantar la condena, de ser violento con otros internos y la de autolesionarse.
RisCanvi analiza hasta 43 variables para sus cálculos. Algunas son estáticas y tienen que ver con la biografía del interno, como el tipo de delito, la edad en la que delinquió por primera vez o antecedentes familiares delictivos. Otros son dinámicos y deberían variar con el tiempo: por ejemplo, se centran en la evolución de problemas de salud mental o la conducta en prisión. «El problema es que las estáticas tienen mucho peso», advierte Pons.
Los valores de cada factor los deben determinar y revisar, al menos cada seis meses, las juntas de tratamiento de los centros (psicólogo, jurista, trabajador social y educador social; profesionales formados en el uso de dicha herramienta actuarial).
Con estas variables se determina si el riesgo es bajo, medio o alto, y la calificación condiciona, por ejemplo, la concesión de ciertos permisos, la clasificación del grado o los planes y programas de tratamiento del interno.
Herramienta útil o abuso
«Pero la realidad es que, actualmente, las cárceles catalanas presentan déficit de personal, motivo por el cual los valores no se actualizan cuando deberían».
Además, RisCanvi se concibió como una herramienta más, para que los equipos de los centros penitenciarios gestionen el riesgo. «Pero ha pasado a ser la base» para dictaminar, cuando el reglamento penitenciario indica a los funcionarios de prisiones que las decisiones sobre la conducta de los internos «no pueden basarse solo en el tratamiento informatizado de datos» (Art.6).
Más grave es la situación en el ámbito judicial, donde se utiliza de forma intensiva a pesar de no existir norma alguna relativa al uso de este tipo de programas. «Algunos jueces y fiscales también se basan en RisCanvi. Se genera inseguridad jurídica porque el peso que se concede a esta herramienta depende del juez (de vigilancia penitenciaria) que te toque», advierte la jurista. Cabe recordar que entre las funciones de dicho órgano jurisdiccional se incluyen las sanciones disciplinarias, aprobar permisos de más de dos días, resolver recursos sobre clasificación de grado y controlar la libertad condicional.
Pons reconoce que RisCanvi –actualmente en revisión– es «útil» para tomar decisiones. Pero «cabe plantearse cuál es el límite, desde qué prisma se utiliza, con qué criterios, quién lo emplea y por qué, en la vía judicial, se aplica a unos internos y a otros no», reflexiona la jurista de Sant Lluís, para finalizar.
Las condenas tienen que doler , hacer recapacitar , no son " vacaciones "