A pesar de que las patronales menorquinas de la restauración vienen alertando de las crecientes dificultades que enfrenta el sector para dar rentabilidad a los negocios, el registro de establecimientos del departamento de Ordenación Territorial y Turística del Consell revela en su última actualización un llamativo incremento en el número de empresas autorizadas. El balance entre bajas y altas muestra que en el último año la oferta insular ha incorporado 18 nuevos restaurantes –una media de 1,5 al mes– y tres bares-cafetería.
La competencia vuelve a repuntar en un gremio en que la pasada temporada turística –la época clave en el balance de resultados– casi la mitad de los empresarios encuestados por la Federación de las Pequeña y Mediana Empresa de Menorca (PIME) reportaron descensos de facturación que atribuyen a una retracción del gasto de los visitantes en el destino. No parece que, atendiendo a las estadísticas globales, las llamadas de alerta que se han venido lanzando desde el sector se estén traduciendo en el cierre de locales. Más bien lo contrario.
Según las estadísticas al cierre del pasado ejercicio, el año 2026 ha empezado con 567 restaurantes, una cifra récord que se alcanza tras un repunte interanual del 3,3 por ciento y que ya eleva el aforo legal en este tipo de establecimientos hasta las 45.711 plazas. Más suave ha sido la evolución en los bares-cafetería, dos categorías ahora normativamente indistintas que en el último año han visto crecer su oferta en tres locales, hasta rozar ya los 800 (795), de nuevo un valor sin precedentes que representa una capacidad conjunta para más de 39.000 personas. Si se le suman otras tipologías muy minoritarias en la Isla, como son los bares de copas y los cafés-concierto (solo hay 15), el total de establecimientos se eleva hasta los 1.377, con capacidad para 87.222 personas.
Esos son los grandes datos, pero desde el sector llaman la atención sobre factores que quedan a la sombra de las estadísticas y que habría que tener en cuenta para una mejor interpretación de la evolución de la oferta. El presidente de la Asociación Menorquina de Cafeterías, Bares y Restaurantes, Antoni Sansaloni, señala a dos de ellas. La primera es que, si bien no se revela una tendencia al cierre de establecimientos, «muchos estamos reduciendo mesas porque tenemos serias dificultades para encontrar trabajadores». Esto apuntaría a una mayor variedad de la oferta, pero a una reducción de facto de la capacidad de dar cabida a los clientes. La segunda tiene que ver con el perfil de los «valientes» que siguen apostando por abrir establecimientos: «Son negocios muy egoístas, que no piensan en los residentes, es una nueva oferta muy estacional que abre solo en verano. Vas por Maó y por Ciutadella fuera de temporada y ves muchísimos restaurantes cerrados», lamenta.
Oferta invernal
Sansaloni lanza otra reflexión. «¿No está creciendo tanto la población? Pues los residentes también merecen que haya oferta de restauración». Lo afirma sin dar la espalda a una realidad que, como propietario de un restaurante que abre todo el año en Ferreries, conoce muy bien. «Sabemos que es complicado mantener abierto todo el año». De hecho las cifras viene mostrando esta tendencia, solo aparentemente paradójica: cada vez se expiden más licencias para abrir restaurantes, pero en invierno cada vez hay menos cuentas de cotización activas en el sector. Así lo reflejan los datos de la Tesorería de la Seguridad Social que publica el Instituto de Estadística de Balears (Ibestat).
El pasado mes de enero había activas en cualquiera de los regímenes de afiliación un total de 301 cuentas de cotización –códigos identificativos que se asigna a las empresas para organizar y gestionar las obligaciones de cotización de sus trabajadores– en el sector de los servicios de comidas y bebidas. Son apenas tres más que el año anterior, siete menos que en el mismo punto de 2024 y 14 menos que en 2020. Este indicador hace pensar que la oferta invernal en la práctica va a la baja, por mucho que crezca el número de licencias para poder iniciar la actividad.
El propio registro oficial de empresas, actividades y establecimientos turísticos del Consell da pistas del fenómeno. Ciutadella, el municipio más turístico, absorbe la inmensa mayoría del crecimiento registrado en el último año. Dos de cada tres establecimientos que se han incorporado a la oferta insular lo han hecho en la ciudad de Ponent; mientras, en cambio, otros municipios muestran un significativo estancamiento de la oferta, que incluso se reduce con el tiempo. Tomando como referencia los últimos seis años, se observa que en Es Castell (-5) y en Es Migjorn Gran (-2) el número de establecimientos de restauración ha caído. En Alaior, Ferreries y Sant Lluís se mantienen cifras idénticas o con incrementos que no superan los cinco locales, mientras que en Es Mercadal se suman doce más.
Ciutadella y Maó
La otra cara de la moneda la dan los dos grandes municipios de la Isla, en los que en ese periodo de seis años ha crecido notablemente la oferta. En Ciutadella, desde el año 2021 –justo después de la pandemia–, el número de establecimientos de restauración de cualquier tipología ha crecido en 34, un 7,7 por ciento. En Maó el aumento ha sido incluso mayor, con 48 nuevos locales, un repunte del 15 por ciento. Entre las dos ciudades aglutinan ya más del 60 por ciento de la oferta insular.
Pepe LuisBravo. Muy buen apunte