El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Ciutadella conocía desde el pasado 9 de marzo el malestar del personal del servicio del agua, ya que los representantes sindicales solicitaron una comisión de trabajo urgente para tratar sobre sus condiciones laborales.
Más tarde, el 27 de marzo, comunicaron las deficiencias en las instalaciones de captación de agua potable, a través de un informe detallado, con profusión de imágenes, que «Es Diari» publicó este martes y que destapó los riesgos laborales que afronta una plantilla formada por ocho trabajadores, cinco fontaneros y tres peones de obra que a diario tienen que entrar en los recintos, algunos apuntalados y con problemas estructurales graves.
Esos ocho operarios atienden 19.000 contadores, cifra que incluye los 3.878 abonados censados en la última red recepcionada por el Consistorio, la de Aigües Cala Blanca SL, sin negociación, se queja el sindicato mayoritario, Comisiones Obreras (CCOO), con los empleados, que tienen que asumir más carga de trabajo y riesgos por el deterioro de las instalaciones de captación de agua.
Servicio «a la deriva»
El Ayuntamiento anunció ayer en un comunicado que este miércoles está prevista una reunión interna, seguida de un encuentro con los trabajadores, para abordar tanto las condiciones laborales como las cuestiones técnicas detectadas, aunque los representantes sindicales afirmaron al cierre de esta edición que no habían sido convocados.
La negociación laboral, añaden, no ha existido para recepcionar la red del polígono C de Cala Blanca, Sa Caleta y Santandria, pero tampoco cuando se asumieron las tres redes anteriores, las de Cala en Bosc, Serpentona y Los Delfines, y ahora la situación ha llegado al límite, después de formular quejas al gobierno municipal, a través de los técnicos, sin haber obtenido respuesta.
Para evidenciar el aumento de la carga de trabajo señalan que cuando Es Caragolí solo daba agua al núcleo de Ciutadella había 8.000 contadores, ahora son más del doble, un 137,5 por ciento más. El servicio de agua en Ciutadella «va a la deriva», señalan las fuentes sindicales, hace tres años que se jubiló el encargado y este no ha sido sustituido.
Esa «decadencia» hace que algunas peticiones ciudadanas tarden meses en atenderse, como dar suministros temporales o contadores de obras, y que existan fugas de agua potable localizadas que tardan «hasta cien días» en poderse reparar por la falta de personal.
Hasta ahora podíamos pensar que el problema venía de muy atrás, y realmente es así. Per claro, que los trabajadores avisen y no querer reunirse con ellos, eso solo es culpa de la actual alcaldesa. Debería dimitir el concejal Responsable de aguas y, si lo sabia, la alcaldesa. Es una irresponsabilidad enorme. Seguro que si eso pasa en medio del borne peatonal, lo solucionan en 2 minutos.