La falta de fondos ha obligado al IES Pasqual Calbó i Caldés a cancelar el servicio de autobús que tenía contratado para desplazar a los alumnos del aula Ueeco a la actividad terapéutica de piscina. El ruido generado por las familias, que trasladaron su malestar a la prensa, hizo reaccionar rápidamente a la Conselleria de Educación, desde donde aseguraron que resolverán la situación.
Una vez más, la comunidad educativa del ‘Calbó’ ha expresado su malestar por las dificultades de llevar a cabo la actividad del aula Ueeco (Unidad Educativa Específica en Centro Ordinario) en la piscina municipal de Maó. Ayer mismo (se realiza los jueves), recurrieron al transporte público y caminando unos 40 minutos.
A principio de curso, el centro logró un apoyo de 2.000 euros de la Conselleria para cubrir el coste del transporte. Esta cantidad se ha agotado, teniendo en cuenta que la factura del minibús es de unos 540 euros al mes (para cuatro servicios de apenas 5 kilómetros entre ida y vuelta, uno por semana).
Solución
Desde la Conselleria insistieron ayer en que todavía quedaban fondos y que, en caso de que no fuera así, se resolvería la situación con el fin de que los alumnos puedan mantener esta actividad tan beneficiosa, no solo terapéuticamente. Sea como fuere, para hoy se ha concertado una reunión para aclarar la situación y solucionar el inconveniente.
No contar con un transporte público específico para esta actividad supone que ir a la piscina solo es posible si el tiempo es bueno. Y, si es así, la logística es compleja. Los nueve alumnos del aula Ueeco tienen que coger el autobús regular que pasa por la rotonda del instituto, con tres sillas de ruedas, «solo una puede ir en cabina, las otras van en bodega, lo que a veces genera molestias a los usuarios», señala una de las tutoras del grupo, Noemí Tur. Luego, bajan del vehículo en la parada del hospital y hay que andar 20 minutos hasta el polideportivo. De regreso, recorren otros 20 minutos hasta la estación de autobuses de Maó, para volver al centro.
HolaPPSOE