Acababa de ser despedido del hotel donde trabajaba, próximo al restaurante donde perpetraría el robo sobre las 7 de la mañana del 28 de junio de 2024, frente al lago de Cala en Bosc. El hombre, español de 31 años, saltó el muro de la terraza exterior del local, se deslizó por la cornisa y entró al local por una ventana abierta. Se dirigió a la caja registradora y se llevó una cantidad de dinero que, según su propietario, ascendía a 990 euros.
En el juicio celebrado el martes en Maó, el abogado defensor, José de Juan López, indicó que no se podía acreditar la cuantía del dinero robado porque tampoco se había presentado el arqueo de la caja. Debido a la desesperación que tenía su cliente al ser despedido, vio que el dueño del local se marchaba y fue cuando le dio por entrar a robar.
Tras el acuerdo de conformidad, la pena quedó en un año de prisión, que no cumplirá al haberse suspendido si no vuelve a delinquir en el plazo de dos años. Indemnizará al dueño con 250 euros.
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