El joven que resultó agredido y acabó en el agua del puerto de Ciutadella en la madrugada del pasado domingo ha presentado denuncia contra el menor que, presuntamente, le dio una patada en la cabeza y posteriormente le empujó para que cayera al agua.
Fueron dos policías locales que estaban presentes en el momento de los hechos, quienes acudieron rápido para sacar del agua al joven, de 23 años de edad, que resultaría herido, precisaron ayer varios de sus familiares. Este se encontraba inconsciente como consecuencia de la patada que recibió en la cabeza instantes antes de ser empujado al agua en la colàrsega, frente a una de las discotecas de Es Pla.
Una ambulancia le trasladó primero al Canal Salat y posteriormente fue evacuado al Hospital Mateu Orfila donde permaneció varias horas en Urgencias mientras le practicaban un TAC que descartó lesiones graves por lo que pudo regresar a su casa.
El agresor, menor de edad, fue trasladado por la Policía Local a la prefectura, como informaba ayer a este diario, donde se dio aviso a sus padres, aunque desde la Policía Local indicaron que no había llegado a ser detenido sino que se le había identificado.
El lunes la víctima presentó la denuncia por agresión y lesiones en la Comisaría de la Policía Nacional que ha seguido adelante con la investigación.
Según el relato de la familia del agredido, este grupo de menores de Ciutadella son practicantes de boxing y se dedican a buscar víctimas a las que agreden en las noches de fiesta.
En este último caso, un amigo del que fue tirado al agua, estaba siendo increpado por el otro grupo por lo que intervino para que dejaran de meterse con él. La reacción violenta de los practicantes de boxing consistió en que uno le agarró por el cuello y otro le dio una patada y lo empujó al agua de donde acabó siendo rescatado por los agentes de la Policía Local.
Uno de los fiascos más graves que ha cometido nuestro país a nivel legislativo en los pasados 50 años, es la nefasta Ley del Menor. Hasta que esta sociedad estúpida hasta aburrir, no tome conciencia de que los delitos que implican violencia extrema, tengan o no resultado de muerte, deben ser juzgados con la mayor severidad, sea cual sea la edad del delincuente que los comete, tendremos un muy serio problema que cada vez irá a peor. No puede ser que cualquier joven por el simple hecho de no haber cumplido los 18 años, tenga una bula para hacer lo que le apetezca, sabiendo que es impune ante cualquier crimen o delito que pueda cometer. Esta laguna legal respecto a los menores de edad delincuentes, crea un espacio de impunidad. Es un auténtico cáncer social inaguantable al que hay que poner fin cuanto antes. Si no, se nos irá de las manos, como ya estamos viendo hace tiempo.