Las familias desalojadas este martes de sus casas en Cala Sant Esteve por el desprendimiento de una roca que mató a un hombre no podrán regresar a medio plazo a sus viviendas, según ha informado el alcalde Lluís Camps.
El primer edil ha anunciado que la semana que viene espera tener los primeros resultados de la inspección llevada a cabo por dos técnicos que han analizado con un dron y equipos especializados el estado del acantilado junto al que se asientan las casas.
Una roca de grandes dimensiones y 20 toneladas de peso se precipitó sobre una vivienda familiar, atravesando las dos plantas superiores y sepultando al hombre de 66 años que dormía en la habitación de abajo.
Su mujer, de 62 años, pudo ser rescatada con heridas de las que fue dada de alta en el hospital Mateu Orfila el miércoles por la noche.
Tras el accidente, los residentes de los edificios colindantes fueron evacuados y no se permitirá su regreso hasta que no se pueda garantizar plenamente su seguridad bajo el cantil.