Se sometió a tres tratamientos estéticos en una clínica de salud y belleza de Maó, entre mayo y octubre de 2024, por los que debía haber abonado 4.370 euros, porque ponerse guapa tiene un coste que ella, según la acusación, había tratado de eludir. Lo que hizo, según la denuncia, fue estafar al establecimiento en el pago. La acusada, una mujer española de 45 años, acabó siendo detenida el 14 de noviembre, apenas un mes después de haber concluido su última terapia en este establecimiento. Será juzgada el martes en Maó, bajo la doble acusación de un delito continuado de falsedad en documento mercantil y otro de estafa.
SE ENFRENTA A TRES AÑOS DE PRISIÓN. En el historial de esta mujer consta otra condena por estafa, dictada por el Juzgado Penal de Jaén, en diciembre de 2019. En el caso de Maó simuló que había abonado los tres tratamientos mediante transferencias bancarias que nunca llegó a realizar. Presentó en el centro estético tres justificantes bancarios que eran falsos y que habían sido confeccionados por ella misma o bien facilitando sus datos para que los elaborara otra persona desconocida. La fiscal solicita para esta mujer 3 años de prisión y una multa de 3.600 euros, además de indemnizar a la clínica de salud y belleza con la cantidad presuntamente estafada, es decir, 4.370 euros.
JUICIOS ENTRE CUBOS Y GOTERAS. Abogados, jueces, fiscales, acusados, funcionarios judiciales de Ciutadella... siguen viéndose obligados a trabajar en condiciones precarias dado el estado obsoleto de las sedes que existen en la ciudad a la espera de que algún día llegue a construirse el necesario edificio de justicia en el solar de Santa Rita. Mientras tanto, el pasado miércoles, los juicios del Penal, que se desarrollan en la sala de la Sección Social, se tuvieron que realizar entre cinco cubos para acoger las goteras en medio de la sala. Una imagen que incide en el pésimo estado de las sedes que siguen acumulando desperfectos e incomodidades para ciudadanos y profesionales.
DESMAYO EN LA CORNISA. Una ambulancia del 061 tuvo que trasladar hace unos días a una mujer al Hospital Mateu Orfila. Había comenzado a desvanecerse cuando colocaba un cartel en la terraza cubierta de un local en la calle Sínia des Muret, de Maó. La mujer, de 52 años, fue atendida en la misma terraza por el médico y descendida por los bomberos. Del hospital menorquín, a causa de un aneurisma, fue evacuada al de ‘Son Espases’, en Palma, donde fue operada de urgencia. Su recuperación es positiva.
‘SINTECHO’ HABITUAL EN SANTA MARIA. No ocurre todos los días, ha explicado el rector de Santa Maria, de Maó, pero sí de vez en cuando un hombre de unos 70 años de edad pasa la noche bajo el portón del templo en la plaza Constitució. Allí coloca sus pertenencias que transporta en una maleta, se tapa y duerme o lo intenta hasta que sobre las 8 de la mañana vuelve a marcharse. Los Servicios Sociales conocen el caso pero, al parecer, el hombre, de origen andaluz y con residencia anterior en Es Castell, no acepta ayudas alternativas.
MÁS PROCESIONARIA EN LA PLAZA DE L’EMPORDÀ. De nuevo la Policía Local de Ciutadella tuvo que acordonar la plaza de L’Empordà por la aparición numerosa de orugas de procesionaria el pasado miércoles. Los agentes, además de los insectos sobre el firme, encontraron cuatro árboles con nidos de orugas por lo que dieron el aviso para su fumigación con la mayor brevedad posible y abortar este problema recurrente.
MATRIMONIO OCTOGENARIO SE QUEDA SIN VIVIENDA. La sociedad propietaria de un piso situado en la Avinguda Menorca, de Maó, ha notificado a sus inquilinos que deben abandonarlo al no prorrogarle el contrato que finaliza en unos días, el 28 de febrero. Se trata de un hombre de 84 años y su mujer de 81, que ya se han dirigido a los Servicios Sociales del Ayuntamiento para solicitar ayuda, y al Consell. Hasta ahora pagaban una renta de 467 euros y viven de la única pensión del marido. Otro caso de desalojo de los muchos que se van a dar este año. Llevan residiendo en el piso desde 2015.
Vaya señora más cara dura!!!