Ayuntamiento de Ciutadella, Policía Local y Protectora de Animales acordaron ayer paralizar el sacrificio del perro Airon, que se había señalado para este miércoles, siguiendo instrucciones del cuerpo policial, avaladas por el informe veterinario. Fue la consecuencia del ataque que protagonizó el viernes a un padre de la familia donde se encontraba en acogida desde hacía dos semanas, previa a su adopción que se iba a formalizar el mismo día en que se produjo el suceso.
La carga emocional del caso por las posturas encontradas entre defensores a ultranza de la vida del animal y quienes consideran inevitable que se le aplique la eutanasia dada su peligrosidad han propiciado este freno preventivo a su sacrificio.
La subsistencia de Airon supone, sin embargo, que la Protectora debe cumplir las medidas cautelares dictadas por la Policía Local. El perro tiene que permanecer siempre en una jaula de la perrera municipal, y solo puede ser atendido por la persona que le lleva la comida a diario sin posibilidad de salidas, manejo o paseo, medidas que no se modificarán hasta que se decida finalmente por su eutanasia o se encuentre otra solución.
La oposición a que se le sacrifique manifestada por los voluntarios de la Protectora de Ciutadella que le trataron a diario hasta su salida en acogida, además de cartas dirigidas al Consistorio en contra de la medida, junto a las reacciones que se han visto en redes sociales estos días han supuesto dejar en ‘stand by’ el futuro vital del animal por si aparece una alternativa viable.
El Ayuntamiento no se ha marcado un plazo concreto para modificar la postura adoptada ayer. Aguarda un nuevo informe veterinario, mientras se mantienen las medidas cautelares. Un paso al frente de uno o varios voluntarios para hacerse cargo del animal bajo su completa responsabilidad, o quizás trasladarlo a algún centro residencial de animales que hayan atravesado por situaciones análogas, cuyo coste no asumiría el Consistorio, se antojan como las dos únicas soluciones para que siga con vida.
La salida para el ejemplar de american staffordshire terrier, de 10 años, que había vivido con una familia italiana hasta que lo dejaron en la perrera porque regresaba a su país, es de lo más complicada en función de la casuística que lo envuelve, admite Esther Mascaró, regidora de Disciplina Gubernativa, Salubridad Pública y Bienestar Animal de Ciutadella. «Es fácil criticar porque hay sentimientos, todos los tenemos, pero la realidad es esta, ¿quién se arriesga a firmar una adopción de este perro después de lo sucedido?». La edil sostiene que nadie pretende el sacrificio de Airon pero dar con una alternativa viable es una tarea muy difícil.
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