Llevan algunos años de residencia en Menorca, preferentemente en Ciutadella. Vinieron a trabajar como cualquier otro colectivo de inmigrantes, en este caso dedicados a la instalación de placas de pladur en obras nuevas o reformas, tanto en la propia ciudad del poniente insular, como también en Ferreries y Es Mercadal.
Son el grupo de ciudadanos georgianos, de número indeterminado aunque no muy numeroso, algunos de cuyos miembros han protagonizado dos episodios extraordinariamente violentos entre ellos, saldados con un delito de homicidio, otro de tentativa y dos lesiones por apuñalamientos. Por ahora hay cuatro detenidos.
No consta que ninguno de los cuatro tenga antecedentes delictivos en la Isla, tampoco la víctima mortal, aunque aún queda por averiguar las causas del enfrentamiento porque si algo define al grupo es su hermetismo en sede policial, e incluso ante el juez, aunque contaran con traductor oficial por más que se sospecha que conocen el castellano dados sus años de residencia en la Isla.
Creen los investigadores que ese silencio generalizado responde a los códigos estrictos de origen georgiano y postsoviético con los que se manejan, especialmente cuando hay disputas entre ellos que derivan en una situación delictiva con arrestos.
Se trata de un código de honor que les prohíbe colaborar con la policía o las autoridades manteniendo una jerarquía cuyos jefes actúan como mediadores y gestores. La Policía piensa que una buena parte de estos hombres pueden estar en permanente contacto con los jefes mediadores de su país.
En cuanto a la enemistad sobrevenida que explotó el miércoles en el hotel de Sa Caleta con la disputa entre dos supuestas facciones de estos ciudadanos de Georgia, no se tienen indicios de que esté relacionada ni con las drogas ni con deudas de juego.
El pasado miércoles un grupo de estos hombres irrumpió en ese establecimiento, Prinsotel, de Sa Caleta, y en la reyerta dos de ellos resultaron gravemente heridos por apuñalamiento, por lo que se interpreta que ese fue un primer episodio del ajuste de cuentas prolongado hasta el jueves con el atropello mortal.
La Policía Nacional contó el pasado fin de semana con el refuerzo de varios agentes del grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Balears, desplazados a propósito para trabajar junto a la Policía Judicial de la Comisaría de Ciutadella, y sigue adelante con la investigación tras haber practicado esas cuatro detenciones. Dos de los arrestados han ingresado en prisión como presuntos autores del atropello mortal del pasado jueves a un compatriota de 51 años, que iba acompañado por otro hombre al que afortunadamente el coche no llegó a impactar, mientras los dos apuñalados, de 50 y 44 años, están en libertad provisional. Se da el caso de que el hombre fallecido era uno de los más integrados en Ciutadella, al menos en ámbitos deportivos.
Código de honor? Será código entre tarados no?