Dos policías nacionales destinados en la Comisaría de la Policía Nacional de Maó han resultado absueltos de un delito de lesiones a partir de la denuncia que puso contra ellos un hombre al que detuvieron a primera hora de la mañana del 29 de junio del pasado año, muy cerca de la Comisaría de la plaza Miranda.
El denunciante presentó un parte de lesiones que incluía contusiones en muslo izquierdo, rodilla izquierda y muslo derecho, además de una fractura en tuberosidad tibial izquierda, es decir, un arrancamiento óseo poco común por saltos o frenazos bruscos, como producto de los golpes que, aseguraba, le dieron los policías con la porra extensible aquel día.
La sentencia dictada por el magistrado-juez tras el juicio celebrado a principios de mes, concluye que los dos agentes hicieron uso del bastón policial semirrígido extensible, porque la situación lo requería, de forma proporcional y legal.
La cámara que recoge la entrada del arrestado en la Comisaría ha permitido que las imágenes no revelen ninguna cojera en el denunciante cuando accedía al interior custodiado por los agentes, lo que desvirtúa su declaración y el alcance de las lesiones.
La intervención policial se concretó porque el denunciante discutía acaloradamente voz en alto junto a otros dos hombres en la calle Concepció. Se hallaba en estado ebrio cuando llegaron los agentes, como admitió el mismo en la vista oral, por lo que llegó a romper un recipiente de basura, de reciclaje.
Eran las 6 de la mañana cuando uno de los policías le pidió que depusiera su actitud agresiva y se detuviera. Al no hacerlo fue cuando utilizó la porra y le golpeó dos veces en el muslo izquierdo.
Posteriormente, el otro agente volvería a golpearle en la pierna cuando regresaron al lugar los dos individuos con los que había discutido, y negarse él a sentarse en la calzada para evitar un nuevo conflicto con aquellos.
El denunciante llegaría a declarar que fue golpeado en cinco ocasiones, incluso estando tumbado en el suelo, lo que no quedó probado en el juicio. Su versión tampoco concuerda con el estado físico con el que entró en la Comisaría y con el hecho de que no se quejó en ningún momento de ninguna molestia. Fue horas después cuando acudió a un centro hospitalario donde recibió la asistencia y el parte de lesiones.