Será necesaria una intervención compleja a cargo de los bomberos del Consell para neutralizar el peligro de nuevos derrumbes en el acantilado de Cala Galdana, entre el Passeig del Riu y la calle Garrovers, donde el martes una roca de unas tres toneladas rodó hasta perforar el techo de una vivienda sin que ocasionara daños personales a la pareja que habita esa construcción.
Los profesionales del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios del Consell comprobaron el jueves, con la ayuda de los drones de la organización Buresmen, que el riesgo de más desprendimientos se mantiene, al avistar hasta tres rocas que podrían precipitarse de nuevo, preferentemente, sobre la misma casa. El pino que ha quedado semisuspendido en el acantilado, origen de la caída de la roca sobre la vivienda, supone una amenaza debido a su inestabilidad, ya que además se sostiene sobre una pared seca que derribó parcialmente. Se hace imprescindible su retirada para abortar el peligro en una tarea complicada por el difícil acceso.
Los bomberos, con la ayuda de un camión grúa que pueda facilitar su aproximación hasta el árbol, deberán trabajar con sumo cuidado para proceder a su talado intentando que sus raíces no provoquen más movimientos susceptibles de causar el desplazamiento de las rocas. Deberán desguazar el árbol para conseguirlo, en una intervención que se ha previsto para este próximo martes debido al riesgo añadido que supone el temporal de viento, que para entonces ya habrá remitido.
El alcalde de Ferreries, Pedro Pons, presenció el jueves las imágenes captadas por los dispositivos voladores de Buresmen y la inquietud que presenta el estado tras las últimas lluvias y las fuertes rachas de viento. «Da la sensación de que si retiramos el pino hasta las raíces, la roca que está debajo se puede caer, y es bastante más grande que la que ya se precipitó el martes», explica.
La información captada por el dron permitió observar que hay al menos otras dos rocas amenazantes de caída. El Ayuntamiento y los bomberos aprovecharon la presencia del dispositivo de la organización Búsqueda y Rescate Menorca para que recogiera imágenes de todo el acantilado hasta el Passeig del Riu. Ese caudal de vídeos será procesado por los bomberos y la arquitecta municipal para diseñar la intervención que se hará el próximo martes.
En cuanto a la vivienda siniestrada, son sus titulares quienes deben hacerse cargo de la retirada de la roca incrustada entre sus vigas y, posteriormente, de reparar el tejado.