La orden de desahucio dictada por la sección primera del Tribunal de Instancia (TI), de Maó, a una familia residente en una vivienda de la calle Santa Teresa quedó este jueves suspendida por una cuestión de logística judicial.
El gestor procesal que es quien acude a ejecutar el lanzamiento de la vivienda en este tipo de casos no está disponible en la fecha señalada, por lo que la orden de desalojo deberá volver a dictarse.
El TI, en todo caso, todavía no se ha pronunciado en torno al recurso de nulidad presentado por el abogado de la familia afectada que reside en el piso desde 2015.
La nueva dueña de la vivienda, que la adquirió a un fondo de inversión, demandó a este núcleo familiar por impago de la renta. El padre de familia, no obstante, ha pagado puntualmente el alquiler depositándolo en una cuenta del Juzgado por el embargo a la propietaria que se lo alquiló hace 11 años.
La nueva dueña quiere hacer uso de la vivienda y pudo denunciar el impago porque la renta que paga la familia va a los acreedores de la primera propietaria.
Roberto Coll¡Pero si les han dado todas las facilidades!!!! Por el amor de Dios, ¿qué más quieres que les den???? Pero si en este país los pillos, los maleantes y, en general, todo el que vive a salto de mata tiene la justicia a su favor asegurada. Esta familia tiene 3 hijos; no uno, ni dos, sino tres. Y encima pretenden que solo trabaje el marido y seguir pagando un alquiler que es una cuarta parte de lo que vale hoy en día ese mismo alquiler. La gente se cree que el precio del alquiler se pone a boleo, como quien tira un dardo a una diana: “¡ala!, ¿ahí ha caído? Pues ese le pongo”. Y no va así. El precio va acorde con todos los gastos, impuestos, riesgos, normativas legales y problemas que tiene asociados un alquiler. Y no solo esos gastos: es que, además, habrá que ganar algo, ¿no? ¿O tú te meterías en esos dolores de cabeza durante meses o años, por amor al arte??? Y ya es hora de que la gente sepa que el noventa y pico por ciento de esos alquileres son de personas particulares que tienen uno o dos pisos y que se comen ellos los problemas; no son BlackRock con un departamento legal y de gestión administrativa con 2.000 personas. A un propietario se le mete alguien en el piso, como esta familia, y ya solo los dolores de cabeza de juicios, abogados y papeleo generan una tensión y un estrés que es para asustarse. Y aún hay quienes dicen que, claro, que a la hoguera con el propietario. Es increíble el odio que hay en este país hacia quien tiene un poco más que uno mismo...