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Salvar a la pardela balear

Investigadores de la Universitat de Barcelona están secuenciando su genoma de cara al futuro

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La pardela balear (Puffinus mauretanicus) está considerada como el ave marina más amenazada de Europa, tanto que ha sido catalogada como una especie en peligro crítico de extinción. Una situación límite que está llevando a realizar esfuerzos para garantizar su futuro, alguno tan innovador como el que está llevando a cabo un equipo de investigación de la Universitat de Barcelona, que consiste en secuenciar su genoma como base de un estudio que conducirá a diferentes acciones de conservación.

El proyecto lleva el nombre de «Genómica de la conservación aplicada a la pardela balear» y fue hace dos años uno de los cinco elegidos por la Fundación BBVA dentro de su programa de investigación científica en el área de ecología, biología y conservación. Un trabajo para el que se están tomando muestras de ejemplares que habitan en diferentes zonas de Balears y que cuenta con la dirección de la experta en genética Marta Riutort. «Ahora contamos con unas técnicas mucho más avanzadas para trabajar la genética de poblaciones, con un solo individuo se puede conseguir un genoma completo», explica desde su laboratorio en Barcelona.

Recuerdan los impulsores del proyecto que un estudio reciente predice la extinción de la pardela balear en apenas seis décadas. Es por eso que iniciativas de investigación como la que está en marcha resultan clave para poner en marcha políticas de preservación. En ese sentido, apuntan desde la Universitat de Barcelona que «la genética de poblaciones es una herramienta clave para resolver incertidumbres taxonómicas y demográficas y poder evaluar amenazas como la hibridación con especies muy cercanas», una problemática esta última que se ha detectado precisamente en Menorca.

Con los datos obtenidos hasta la fecha se ha podido comprobar a través de una análisis de la historia demográfica de la especie balear «que cuando acabaron las glaciaciones empezó a subir la población, pero ésta comenzó a caer con la llegada de la actividad humana a las islas», relata Riutort, quien no obstante recuerda que por el momento se trata de conclusiones preliminares a la espera de resecuenciar el genoma de otros 36 ejemplares.

El estudio aún tiene unos años por delante para conseguir los objetivos que se ha marcado, que son estimar parámetros poblacionales que permitan reconstruir y predecir la evolución demográfica de la especie, calcular la introgresión con la pardela mediterránea, especie hermana de la balear, y evaluar sus consecuencias; y determinar qué regiones genómicas están relacionadas con el comportamiento migratorio para estudiar la respuesta de la especie al cambio ambiental.

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