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La génesis de Gipsy Chef

El chef, en su lugar de trabajo, donde desarrolla recetas que difunde de una forma distinta, amena y transgresora | Gipsy Chef

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Pablo Albuerne (Oviedo, 1976) renació en Menorca de sus cenizas. Después de arruinarse con su empresa de catering en Barcelona, llegó a la Isla «por casualidad» en 2006, y fue aquí donde surgió la oportunidad que anhelaba, dando forma a Gipsy Chef, su alter ego y como se le conoce en el mundo gastronómico.

Este cocinero y divulgador de lo culinario, tiene actualmente tres restaurantes, en Sitges y El Prat, y planea montar otro proyecto de take away. Tiene, además, espacios gastronómicos en el portal de RTVE («Bestial!») y en «La Vanguardia» («Comer»), y acaba de presentar su libro «Gipsy Chef. Mi mundo en 40 recetas bestiales».

Cambio de rumbo

Admite Albuerne que «Menorca fue el detonante de muchas cosas, llegué a la Isla con 50 euros en el bolsillo y una moto que acababa de comprar pero que aún no había pagado». Eso fue después de cerrar su negocio de catering. «Venía con la idea de trabajar para un multimillonario y dar la vuelta al mundo en su barco». Un sueño que, tras unos meses en Menorca, y echando algunas horas en el restaurante Villa Madrid, se hizo realidad.

Formado en la Escuela de Hostelería de Oviedo y tras pasar por «El Racó de Can Fabes» de Santi Santamaría, a Gispy Chef le sonrió la suerte: «Un amigo me dijo que tenía mi multimillonario, en Eivissa, que buscaba cocinero. Allí cambió mi vida». Fue así que el chef empezó a viajar por todo el mundo, conociendo gastronomías de todo tipo. Fue una escuela de vida, en su máxima expresión.

Pero eso solo fue el principio. «Quería comunicar de una forma diferente, trasladar con pasión lo que estaba aprendiendo», alejándose de la gastronomía «más mediática». Fue así como surgió el proyecto de Gipsy Chef, donde habla sobre cocina, porque «cocinar es el acto de fe más grande, es una ofrenda bestial, es dedicar tiempo para alimentar y dar placer», defiende.

Es así como ha creado su propio mundo, con sus plataformas de difusión y web propia, donde no cesa en ese empeño por transmitir esa pasión que lleva dentro. Porque ese era su sueño, «hay que tener sueños y perseguirlos, no pases ni un minuto amargado». Porque hay mucho que vivir.

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