Hace mucho tiempo que las bibliotecas dejaron de ser ese espacio al que tan solo se recurría para recoger un libro prestado, estudiar para un examen o leer la prensa con el silencio garantizado. Los centros de lectura se han convertido en lugares de encuentro para compartir y aprender, con agendas de actividades bien nutridas, y cada vez más presencia en el mundo de las redes sociales. Frente a los mensajes cortos con los que conecta con su público a través de canales como Instagram, la Biblioteca de Maó decidió el pasado verano elevar la apuesta con un nuevo proyecto, «Converses a la Biblioteca», que rompe con los muros físicos del edificio a través de su canal en YouTube.
Apuntan desde el espacio cultural mahonés que la iniciativa gira en torno a una serie de entrevistas con personas vinculadas al mundo de la lectura, el arte y la cultura «que comparten la pasión por la palabra y todo lo que la envuelve». Explica el director del centro cultural, Joan Pau Salort, que a lo largo del año se organizan muchas actividades, pero que la mayoría de las veces no tienen el tiempo suficiente que les gustaría para terminar de conversar con los invitados.
Así nació la idea de lanzar el proyecto, que arrancó en agosto con una charla con la escritora Carme Cloquells y continuó con entrevistas al poeta y ensayista Bartomeu Obrador, el profesor José A. Luque, experto en temas relacionados con el cine y la novela negra, y la autora especializada en literatura de viajes Patricia Almarcegui.
Esta última, cuya charla se ha colgado tan solo hace un par de semanas, reconoce que «ha sido un placer» formar parte de esta iniciativa. Le gusta por varias razones, pero principalmente por poner un punto de pausa, más reflexivo y con tiempo para hablar, en un mundo en el que los contenidos en la red no siempre están todo lo cuidados que se espera. «Se agradece mucho que la iniciativa sea tan profesional», destaca.
De ello se encarga un equipo liderado delante de la cámara por la periodista Ariadna Ferrer, que se ocupa de conducir los encuentros, y la realización audiovisual a cargo de Magda Timoner, ambas con el apoyo de todo el equipo técnico de la Biblioteca. Confiesa Salort que están muy satisfechos con el resultado, y prueba de ello es que siguen adelante con la preparación de nuevas entregas. Entre los capítulos en proceso figuran los dedicados a la profesora de escritura Ana Haro y la editora Gemma Ferrer. Con un set muy sencillo, que itinera por diferentes espacios de la biblioteca, las grabaciones suelen durar algo más de 40 minutos, pero tras el proceso de edición se reducen a media hora.
Contenidos para disfrutar desde la distancia pero que lo que en realidad hacen es estrechar lazos. Así lo explica Salort: «Para nosotros, el objetivo de todo lo que hacemos es que la gente venga a la biblioteca para que esta acabe siendo un espacio de comunidad; un lugar para encontrarse y compartir».
Sin apenas publicitarse más allá de en su página web y redes sociales, el proyecto de la Biblioteca de Maó suma ya cerca de medio millar de visualizaciones, con espectadores que han disfrutado de un nuevo espacio diseñado para escuchar, pensar y conversar.
La "Biblioteca de Maó" no es de Maó, es estatal. Debería darle vergüenza al ayuntamiento no tener biblioteca propia.