No es fácil entrevistar a un comandante del ejército de Ucrania. Solo cuando te has ganado la confianza, es posible obtener su opinión. Alexander Ternavsky, comandante en el frente del este, ha resultado herido en seis ocasiones, lo que le ha provocado una discapacidad. Aun así, sigue en la lucha, motivando a los solados para que comprendan qué están defendiendo con las armas.
Después de casi cuatro años de guerra, la población civil está cansada. Y eso es evidente, desde el inicio de la invasión, vemos una gran diferencia. También notamos la diferencia entre los militares. No vemos las mismas emociones que había al inicio de la invasión a gran escala. ¿Cree usted que los soldados, los combatientes, también pueden cansarse o perder la esperanza, y por qué?
(El comandante responde en Ucraniano)
—Creo que pueden cansarse, se cansan y lo vemos todos los días en nuestros combatientes, algunos de los cuales llevan más de cuatro años, ¡cuatro años!, de guerra a gran escala. Aunque incluso tenemos muchos combatientes que luchan desde 2014 y claro que están cansados. Hay que trabajar con el cansancio. En nuestra brigada se trabaja con el personal y su estado emocional.
Y concretamente yo, el Comandante Adjunto de la brigada, doy apoyo psicológico, es decir, en términos soviéticos sería el comisario político, soy responsable del trabajo con los soldados, de su motivación y de su conciencia ideológica, de sus valores y su visión del mundo. Y nuestros combatientes, por supuesto, se cansan, por supuesto, están agotados y trabajan con el segundo aliento, por así decirlo.
Y mi tarea es explicarles y transmitirles los valores por los que luchamos, y explicarles por qué debemos luchar con todas nuestras fuerzas y con este espíritu de resistencia.
Estamos haciendo un gran trabajo explicando a los soldados y a todos por qué es importante seguir luchando, aunque sea muy difícil, aunque sea devastador y frustrante. Pero soy el comandante adjunto de la antigua brigada (creo que habla de Azov), y mi misión es motivar a la gente para que luche. Yo estoy en la lucha desde 2014.
(Cambia al inglés)
No soy comandante desde el principio. Me convertí en comandante adjunto a partir de hace un año. Antes luchaba solo en las posiciones. Perdí a mi hermano menor, mi hermano pequeño. No sé cómo decirlo. Murió en Azov. Y tengo motivación para luchar.
He sido herido seis veces. Dos lesiones fueron graves. Muy graves. Estoy incapacitado. Pero sigo aquí en el frente de batalla. No sé cómo decirlo correctamente. Y mi misión es trabajar con gente, con mucha gente de la brigada, con su motivación y su ideología.
Deben comprender por qué luchan y deben comprender que las personas que ya han muerto, que han resultado heridas, por qué entonces todos aquí deben luchar y deben trabajar al máximo de sus posibilidades.
¿Es real la actual contraofensiva en Donbás? Y, en su opinión, ¿se lleva a cabo solo para permanecer en la mesa de negociaciones?
—Bueno, nuestra lucha es una guerra existencial. Y nuestra lucha no es solo por Donbás, Járkiv o Lugansk. Es por la supervivencia de nuestra nación. Y para nosotros son importantes tanto las vidas de los ucranianos que se encuentran en Kramatorsk, Liman, Borova o Donetsk, como también los territorios por los que lucharon nuestros antepasados, que históricamente son tierra ucraniana y, lo que es más importante, pertenecen a Ucrania según el derecho internacional. No hay otra manera, es la única manera.
¿Qué necesitan los soldados ucranianos de Europa? ¿Y qué les gustaría que Europa hiciera por Ucrania, por las Fuerzas Armadas? ¿Qué necesitan? ¿Técnica, armas?
—Bueno, eso no es lo principal. Lo más importante es que gran parte de la ayuda que llega a Ucrania viene con la salvedad de que es solo para la población civil o para la reconstrucción o, bueno, con la restricción de que no se destine a armas. Y eso es un problema, porque las armas que nos dan, como sistemas de defensa aérea, sistemas de guerra electrónica, vehículos aéreos no tripulados, armas y equipo, no son suficientes.
Ahora está bien, es un gran esfuerzo pero lamentablemente no es suficiente, porque no tenemos suficientes armas, no recibimos suficiente armamento para defendernos.
Pero queremos sentir que los países europeos no son solo observadores, sino países fuertes que pueden aplicar algunas contramedidas, contramedidas adecuadas contra la agresión rusa hacia Europa, hacia Ucrania y también hacia los países de la OTAN. Por ejemplo, sobre los recientes UAV rusos que vuelan junto a países de la OTAN, como en Polonia y Alemania.
¿Cree que la idea que se tiene en Europa del pueblo ucraniano es la idea real que usted tiene ante sus ojos?
—No, en Europa no ven la guerra tal y como es. Ni esas muertes de nuestra población civil, que se producen casi a diario. La destrucción que Rusia está causando aquí. Y de esa amenaza, lo más importante, es la amenaza que Rusia supone, no solo para Ucrania, sino para el mundo. Europa no la percibe en toda su magnitud.
Y los ciudadanos europeos que ahora están tomando café en alguna capital europea, la imagen que ven de vez en cuando en la tele o en Internet está llena de propaganda rusa. Y estoy seguro de que ni siquiera la mitad de la población europea comprende lo importante que es nuestra lucha actual para la civilización occidental.
Lo que se les muestra en las noticias, por ejemplo, en los medios de comunicación, no es ni la mitad de lo que está sucediendo en la vida real.
¡Tantas muertes y víctimas entre la población civil. Medios de comunicación europeos, despierten!
¿Cómo se llama o cómo le gustaría que le llamara?
—Soy Alexander Ternavsky, Comandante Adjunto de la Tercera Brigada de Asalto Separada. Y sigo en el frente de batalla.