«El Papa León XIII ha pasado a la historia por haber impulsado activamente, a finales del siglo XIX, el movimiento de la Buena Prensa como instrumento esencial de apostolado, instando a los católicos a apoyar las publicaciones acomodadas a la doctrina cristiana para combatir el secularismo y los efectos perniciosos que la ‘mala prensa’ estaba causando en la consciencia de los católicos». Así lo explicó el doctor en Periodismo, Miquel Àngel Limón, en la presentación del libro «El moviment de la Bona Premsa a Menorca», del que es autor el periodista y sociólogo Sebastià Rotger, celebrada el pasado viernes en la Biblioteca Pública de Ferreries.
En la Europa confesional se produjo un movimiento activo de creación de diarios y revistas católicas, para servir a la formación y fortalecimiento de la doctrina. La Buena Prensa fue vista como parte de una estrategia integral para frenar el anticlericalismo y la «información impía y equivocada».
Señaló Limón que el movimiento llegó a la Isla en los albores del siglo XX y que tuvo su epicentro en el Centro de Oración y Propaganda del Seminario Conciliar que dirigía el canónigo Deán Doctor Febrer. La cabecera de referencia de la Buena Prensa era el diario «El Iris», fundado en 1913 por el obispo diocesano Juan Torres Ribas.
Al apostolado de la comunicación social se unieron rápidamente un grupo de jóvenes seminaristas, entre los que destacan Antonio Coll Marqués y Miguel Gomila Rotger, ambos de Ferreries. El primero fue el referente en el periodismo católico de la época, «prestigioso y combativo», y el segundo fue el autor del Himno a la Buena Prensa, con letra del compositor mahonés Damián Andreu, que se estrenó en la celebración del Día de la Buena Prensa del año 1917. La festividad contó también con un alegre pasodoble musical titulado «Las Cruzadas de la Prensa», que compuso el organista parroquial de Ferreries, mestre Biel Cardona.
Rotger explicó el papel que desempeñó y la influencia que tuvo entre los católicos de la época la revista «Nuestro Hogar» (1958-1982) —considerada la última cabecera de la prensa católica en Menorca— en la formación de la conciencia cristiana y en la promoción de la dignidad humana. Rotger relató el episodio de la censura y secuestro que en 1966 sufrió la publicación, a raíz de un artículo publicado sobre la novela «Ha estallado la paz», de José Mª Gironella. Las autoridades consideraron que estaba cuestionando la verdadera voluntad de perdón y reconciliación de los vencedores de la Guerra Civil, pues la revista estaba editada por la Asociación Católica de Padres de Familia, vinculada a la parroquia. El libro incluye una detallada cronobiografía de Antonio Coll Marqués y otra de Jaume Febrer Pons, «factótum de Nuestro Hogar y del fecundo periodismo que ocupó todo el período central del siglo pasado en Ferreries», en expresión de Limón.