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El increíble rally solidario por Marruecos del menorquín Joan Pons al volante de un Seat Panda

El estudiante de ingeniería industrial ha superado con su equipo Dune X el UniRaid a los mandos del popular coche

Joan Pons (izquierda) con uno de sus compañeros cruzando la línea de meta con el Seat Panda. | Foto: DUNE X

| Menorca |

Si para un coche moderno, debidamente preparado, participar en un rally por Marruecos, atravesar sus desiertos y cubrir cerca de 2.400 kilómetros durante una semana ya es un reto complicado, para dos automóviles que suman 72 años y más de 273.000 kilómetros, un Panda y un Marbella, el desafío es titánico.

Bien lo sabe el menorquín Joan Pons, estudiante de ingeniería industrial que, junto a tres compañeros (Raúl Rodríguez, Alex Parra y Pol Lahiguera), el mes pasado se embarcó en la aventura de participar en el UniRaid 2026, una prueba solidaria sobre ruedas pensada para universitarios en la que lo que importa no es la velocidad, sino disfrutar de un viaje por el desierto marroquí usando solamente un roadbook, una brújula y un mapa, sin GPS.

A los 2.400 kilómetros de la ruta por diferentes parajes de Marruecos, con principio y final en Tánger, hay que sumar el trayecto de ida y vuelta que el equipo hizo desde Barcelona.

«Ha sido una experiencia brutal, pero también mucho más dura de lo que pensábamos. Lo que tengo claro es que lo repetiría mil veces», relata Pons una vez finalizada la aventura. Una prueba exigente para las máquinas (solo pueden participar coches con más de 20 años de antigüedad) y también para los pilotos. Uno de los retos más complicados, explican desde el equipo integrado por el menorquín, que compitió bajo el nombre de Dune X, fue el contraste del calor durante el día con el frío de las noches, con oscilaciones de temperatura que superaban los 30 grados, con máximas que rondaban los 40 y mínimas de dos.

Una semana al volante, durmiendo al refugio de jaimas y tiendas de campaña, con tan solo una esterilla y un saco, y un montón de experiencias que han quedado grabadas en la memoria de los cuatro jóvenes, destaca Pons, quien define como «increíble» la experiencia de despertar y ver la imagen de un amanecer en medio del desierto. Entre los momentos más complicados rememora, por contra, cuando durante la primera etapa cruzaron el Altas, en una jornada marcada por las fuertes lluvias. Y entre los más satisfactorios, más allá de la recompensa de cruzar la línea de meta, el menorquín cita participar en la etapa maratón con acampada libre.

Como era de esperar, los problemas mecánicos no fueron pocos, pero los dos Seat superaron el reto. Tuvieron que luchar con los radiadores sobrecalentados, daños en las amortiguaciones, la rotura del portaequipajes y un inoportuno pinchazo, retos que superaron con los conocimientos que tenían de mecánica y el apoyo de un equipo de expertos de la organización al final de cada jornada. «A medida que íbamos sumando etapas nos encontrábamos con más fallos», relata Pons, quien recuerda que la tercera ruta «tan solo fueron 132 kilómetros, pero tardamos nueve horas en acabarla».

A la vieja usanza

Aunque el tiempo, es decir, llegar el primero, no es lo importante en este rally. Gana el que se equivoca menos», resume el piloto menorquín. Recuerda que el acierto pasa «por clavar la distancia. Si te pasas un kilómetro por arriba o por abajo, ya te penalizan». Un reto que hay que superar a la vieja usanza, ya que no está permitido usar GPS, pero sí brújulas para manejarse con las indicaciones del mapa.

La prueba también ha sido todo un reto en lo mecánico. | Fotos. Dune X

Más allá del reto, desde el equipo Dune X destacan el factor humano como uno de los elementos que más han disfrutado. Han conocido jóvenes de muchos países diferentes y formado parte de una comunidad de 130 coches que se ha convertido en una familia sobre ruedas. Mientras que, por otra parte, no hay que olvidarse del componente solidario que impulsa el rally, ya que cada uno de los coches aportó 40 kilos de material humanitario, 30 que entregaron en la salida y otros 10 que repartieron durante la ruta.

¿Y qué futuro depara a los dos automóviles? El Marbella se enfrenta ahora a otro reto más, el de pasar la ITV, y lo más probable es que se venda. «El panda me lo quiero quedar yo», reconoce Pons, «para embarcarme en otra carrera similar». Cruzar la línea de meta y convertirse en finisher, continúa, «es una sensación increíble. Ha sido difícil, pero lo hemos conseguido».

3 comentarios

user ginger | Hace 13 días

BRAVO

user luis63 | Hace 13 días

Coches infinitamente superiores a los coches lavadora de hoy en día.

Jordjevic Jordjevic | Hace 13 días

Impresionante. Me quito el sombrero con estos chavales, menuda experiencia.

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