Una fachada puede tener la acepción de «una reunión de fachas» por lo que se convierte en algo aborrecible. Pero también es la pared exterior de un edificio, en este caso de una casa particular de un pueblo de la Isla. Las fachadas particulares son un poco de todos, porque forman parte del paisaje urbano. Hay fachadas abandonadas y otras muy queridas por los que viven detrás. Algunas son nuevas, frías y anónimas, otras eran viejas y se han restaurado para el goce de nuestra vista. Las hay que necesitan una mano de pintura y también otras que se han hecho un lifting. Esta de la imagen está espléndida, llena de detalles con motivo de la salida de las flores a la calle. Una buena forma de demostrar que si los vecinos se animan a embellecer sus fachadas y, por tanto, sus calles, gana puntos la causa común. Eso y quejarse de algo al Ayuntamiento son dos buenas actitudes, compatibles.
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