Al final de la Segunda Guerra Mundial, un niño de la Prusia oriental llamado August queda huérfano. Una mujer desconocida lo arranca de un tren bombardeado y lo lleva hasta un castillo en Mecklemburgo, conocido como el «hospital de las polillas». Allí conviven pacientes adultos con unos pocos niños que, como él, padecen una extraña enfermedad pulmonar. August tiene entonces ocho años y nunca había oído aquel nombre inquietante: tuberculosis ganglionar.
Décadas más tarde, convertido en conductor de autobús y a punto de jubilarse, August recorre la carretera mientras transporta a un animado grupo de jubilados de Praga a Berlín. Desde el asiento del chófer, el paisaje presente se mezcla con los recuerdos. Piensa en el pueblo al que nunca regresó y, sobre todo, en aquel castillo perdido en la memoria. Las personas que conoció allí —en medio de la enfermedad y la devastación de la posguerra— aparecen en su mente con más nitidez que la mayoría de las que ha tratado a lo largo de su vida.
Recuerda a los otros niños ingresados en el hospital, pero especialmente a Milo, una joven enfermera que le llamó la atención desde el primer momento en que la vio discutir con la jefa de enfermería. Le pareció hermosa entonces, y sigue siéndolo ahora en su recuerdo. Aquella muchacha representó para los pequeños pacientes algo más que cuidados médicos: una presencia cálida en un mundo herido, un gesto de valentía y ternura en medio de la incertidumbre.
Mientras el autobús avanza, August revive aquel tiempo de amistad y descubrimientos infantiles, de inocencia y primeros sentimientos, cuando incluso en un lugar marcado por la enfermedad y la muerte podía surgir la ilusión.
Christa Wolf escribió este breve relato poco antes de morir. Lo concibió como un regalo para su marido con motivo de su sesenta aniversario de matrimonio, inspirándose en recuerdos de su propia infancia. Pero ese gesto íntimo terminó convirtiéndose también en un regalo para los lectores: una historia delicada y evocadora que, en apenas sesenta páginas, demuestra cómo la memoria puede rescatar los momentos de luz incluso en los tiempos más oscuros.
August
Christa Wolf
Traducción de Marina Bornas
Libros del Asteroide
66 páginas