Habíamos mitificado todo lo yankee, aunque en el fondo ya sabíamos que era por las películas y el espectáculo. Miami Beach, con esa mezcla de sabor cubano envuelto de estilo americano, debe ser un lugar para pasar unos días... unas horas... y volver. De hecho, hay otra «Miami» mucho más atractiva.
Esta caseta de vorera, ubicada en la bahía de Fornells, que lleva ese nombre en la fachada que mira hacia la puesta de sol. Está hecha de marés, vigas de madera y tejas árabes. En sus 65 metros interiores, se han guardado barcas, y hay unas picas para arreglar pescado. En la fachada que da a la bahía se alarga un muelle antiguo, donde amarran pequeñas barcas de vez en cuando. Pertenece a Ses Coves Noves. Cuando se tramitó la concesión en 2014 su precio no llegaba a los 20.000 euros. Pero es evidente que representa un trocito de la tarta del paraíso y que, aunque es opinable, su valor supera el lugar más espectacular de la otra Miami, la Beach.