Càritas Diocesana, el brazo social de la Iglesia católica en Menorca, atendió a 1.734 personas en la Isla durante el 2024.
De ellas, 582 acudieron por primera vez a este organismo que lleva a cabo varias acciones y programas de acogida, atención y ayuda a las personas más vulnerables en la Isla. Más allá de las cifras, cabe destacar el sentido, el significado y los resultados de la labor que realiza Càritas Diocesana de Menorca.
Un trabajo que desarrolla en los ámbitos de la orientación laboral para su incorporación al mercado de trabajo, economía social; atención a la infancia y la familia; 27 plazas sociales activas para dar respuesta a la creciente demanda de vivienda, con un aumento de las personas que viven solas; y la atención al medio ambiente, con la reutilización y reciclaje de ropa y objetos voluminosos.
Como explica el obispo Gerard Villalonga, la memoria de Càritas Diocesana «no es un documento administrativo, sino una herramienta que visibiliza realidades silenciadas y trabajar a favor de una sociedad más justa». La vida carece de sentido si no amamos y ayudamos al prójimo con obras y realidades. Este es el espíritu que inspira la actividad de Càritas.