El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, para tratar de acabar con el régimen de los ayatolás y anular su programa nuclear se ha materializado y ahora el riesgo está en que este conflicto armado acabe por incendiar todo el Oriente Medio.
El objetivo de los dos países atacantes consiste en aniquilar al líder supremo, Ali Jamenei, al presidente Masoud Pezeshkian y los dirigentes de la Guardia Revolucionaria, el ejército al servicio de los clérigos fundamentalistas. Donald Trump animó a los iraníes a tomar el poder cuando la operación acabe, y Teherán respondió con bombardeos contra Israel y las bases estadounidenses en Oriente Próximo.
Irán cuenta con misiles balísticos y enjambres de modernos drones. También puede intentar cortar el Estrecho de Ormuz, por cuyas aguas circula una buena parte del petróleo internacional. De ser así, los precios se dispararían y las consecuencias económicas de la guerra podrían ser devastadoras.
Al cierre de esta edición, se confirmaba que el ministro de Defensa y el comandante de la guardia revolucionaria habían fallecido en los ataques aliados e Israel intentaba confirmar si el líder supremo, Jamenei, había resultado herido. La clave de la guerra iniciada ayer, en palabras de los aliados, pasa por la aniquilación de los dirigentes iraníes, para allanar el camino a un nuevo Gobierno.