Los menorquines usuarios del aparcamiento del aeropuerto saben de las dificultades crecientes para encontrar plazas libres y del elevado coste que tiene dejar el coche en la zona de corta estancia. La saturación tiene una explicación sencilla. En 2010 pasaron por el aeropuerto 2,5 millones de pasajeros; el año pasado fueron 4,2 millones. Por otra parte, la falta de una ampliación de la oferta de bus, con la línea pendiente desde Ciutadella, también obliga a llegar en coche. Ylos que intentan dejar el coche en Sant Climent o en zonas de Maó, están saturando otros espacios de estacionamiento en la vía pública. Además, el aparcamiento para estancias largas tampoco da la respuesta adecuada. Parte de los trabajadores lo usan porque algunos cuentan con unas condiciones especiales, un precio más reducido.
Por otra parte, unas 200 plazas de una zona de este aparcamiento están inhabilitadas. Por eso, Més per Menorca ha planteado que se abra este parking y que se destine a los residentes, con un precio especial de un euro por día. Se puede adoptar esta u otras medidas de mejora. Lo que es evidente es que hay que ofrecer soluciones al problema para estacionar en el aeropuerto.