Han pasado ya unos días del asunto, pero es que de lo importante hay que opinar en frío. La semana pasada, lo reconozco, vi Eurovisión, gala que, por qué no decirlo, me entretuvo bastante. Algunas canciones no estuvieron mal, el programa en sí tuvo momentos brillantes (fue muy bueno el videoclip con personas bailando la misma canción en distintas ciudades) y lo peor fueron, sin duda, las votaciones con la cantinela agotadora del resabido Uribarri. Al día siguiente, no obstante, la mayor parte de los comentarios se los llevó un sujeto que se dedica a sabotear espectáculos haciendo el ganso. Dice que reivindica algo, que quiere hacer sonreír, pero en verdad sólo es un caradura molesto que busca notoriedad tocando las narices. Y lo bueno es que lo consigue, a pesar de no tener más mérito que hacerse ver. Es curioso. Un científico podría descubrir mañana una vacuna contra el dolor de cabeza y no tendría tanta relevancia pública como un tipo con barretina, que se aprovecha de que su falta siempre será considerada menor para saltarse las normas con cierta impunidad. Es lo que tiene esta sociedad de hoy, del espectáculo, de lo audiovisual, del Youtube, que saliendo por la tele haciendo cualquier mamarrachada se logra más que consiguiendo algo de verdadero valor. Lo que importa ante todo es salir en la foto. Ejemplos, todos los que quieran.
El apunte
El ganso de Eurovisión
Pep Mir |