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Asseguts a sa vorera

A lo tonto, a lo tonto...

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Qué empeño tenemos en el fin del mundo, el apocalipsis y sus diferentes sucedáneos que vienen a mandar a la humanidad al garete. Que si zombies, alienígenas, asteroides, dinosaurios... Con la llegada del verano devoro toda clase de filmes en los que el planeta y sus 'okupas' acabamos algo estropeados. Será que me aburro demasiado en la cama.
Me parece increíble lo mucho que fantaseamos todos con el exterminio de la raza. A la mayoría nos engancha una película en la que se pone en serio peligro a la humanidad con alguna especie de amenaza. Si son zombies nos encanta ver cómo se desayunan al malo de la película, mientras que si es un meteorito lo que acecha, nos enamoramos tontamente del protagonista que puede llegar a dar su vida por salvar al planeta. Parece como si en el fondo deseáramos una hecatombe que haga tambalear esta 'zoociedad' en la que habitamos.
A mí, puestos a elegir, me quedo con el chupinazo. Es decir, que nos caiga un meteorito y que arrase con todo lo que le apetezca. Imagínatelo, amigo lector, sería como los fuegos artificiales del final de las fiestas de Maó, pero en versión 3-D y sonido dolby sound round. Y además, con un poco de suerte, podría caer en algún país que no nos caiga bien. Para evitarme polémicas, dejo que cada uno elija el suyo.

¿Por qué un meteorito? Fácil. Si hubiera un cataclismo zombie se quedaría el planeta muy sucio entre cadáveres putrefactos, muertos vivientes que caminan pero que se pudren a marchas forzadas, sangre... Entre Greenpeace y el GOB le caería una bronca del copón al que quedara vivo y luego ponte a limpiar. No compensa.
La opción alienígena, como la de los dinosaurios, tampoco me atrae. Que un bicho más grande y más 'entremaliat' te persiga con el fin de digerirte, sin pedirte permiso ni nada, me resulta poco atractivo. Además si nos golpea una gran roca espacial lo mismo hace cambiar de trayectoria al planeta y acabamos en otra galaxia donde las cosas son mucho mejores, o como mínimo, no hay medusas ni brócoli. Ya me conformo.

No, en serio. Jugar con el tema del apocalipsis no es divertido. Al final se nos puede ir de las manos y la acabamos liando parda. Y verás como al final nos acaban culpando a la prensa. Por cierto, recuerdo al último en morir, que apague la luz.

dgelabertpetrus@gmail.com

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