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Les coses senzilles

Sobrepeso

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Ahora que todo el mundo va a la playa y que se habla de la operación bikini, tal vez sea conveniente echar una ojeada al tema del sobrepeso. Pero en primer lugar hay que recordar que el sol del mediodía, que es cuando hay overbooking en playas y piscinas, es demasiado intenso para nuestra piel, por mucho que nos echemos cremas protectoras que llegan a dejar una capa oleaginosa sobre las aguas estancadas. Mejor bajar a primera hora de la mañana o última de la tarde. Tampoco es conveniente que un hombre se ponga bikini, por mucho que tenga tetas a causa de la obesidad; quedaría bastante ridículo (lo digo por lo de la operación bikini) Del topless mejor no hablar, aunque ya se sabe que puede resultar muy estético, o bien antiestético, depende de los casos. Pero lo que es seguro es que controlar el sobrepeso puede reportar beneficios no solo de apariencia física, sino también de salud. Ahí está, por ejemplo, el hecho de que la dieta ayuda a bajar la presión sanguínea y evitar otros tipos de enfermedades más o menos silenciosas. Es preciso hacer ejercicio, no llegar a la obesidad, tomar comidas equilibradas y no creer que porque nos receten pastillas de 40 euros contra la presión o nos creamos a pies juntillas los anuncios de yogures anti-colesterol ya estemos a salvo. Supongo que en cuestión de salud hay muchos intereses creados y no hay que dejar que se aprovechen de nuestra pereza o nuestra falta de voluntad.

Dicen que el sobrepeso es el exceso de peso por encima del índice de masa corporal, que establece el nivel de grasa en relación a la estatura. Un índice de masa corporal de 25 a 29'9 ya se considera sobrepeso, pero hay que tener en cuenta que las personas atléticas pueden tener mucho peso muscular y menos grasa, lo cual no es perjudicial para la salud. Lo curioso es lo fácil que resulta tener sobrepeso, puesto que con una altura media de 173 centímetros y un peso de 76 o 75 kilos ya se está en el sobrepeso, y sin embargo, viendo a una de estas personas, diríamos que está delgada. Yo supongo que los males del sobrepeso vienen en gran medida de la civilización. Si tuviéramos que procurarnos la comida cultivando la tierra o cazando, como hacían nuestros antepasados, otro gallo nos cantara. Es evidente que un cavernícola alucinaría si le pusieran delante de un bufet, con carnes rojas, carnes de cerdo y de conejo, con volatería o con pescados y mariscos a tutiplén; pero pese a los males de la civilización nadie quiere volver a las cavernas.

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