Hay que escribir la historia porque no está escrita de antemano. De hecho, mientras no hubo escritura todo fue prehistoria. Es bueno consultar lo que han escrito otros para no repetirnos, cometiendo los mismos errores u horrores. Para estudiar historia necesitamos memoria… y honradez para no tergiversarla. Escribirla requiere imaginación, esfuerzo y audacia. Mientras la vamos escribiendo, no somos conscientes de ello. Creemos que es algo muerto, del pasado, que nunca volverá. Pero cada uno de nosotros llevamos dentro todo el pasado y todo el futuro. Así que vivamos conscientes y valientes, sin añoranzas ni ensoñaciones. Saboreemos cada instante de historia nueva.
Algunos sabios nos han enseñado que la vida sin amor, no tiene sentido. Que el ego tiene los días contados. Y que si no comprendes, aceptas y enmiendas tus muchas imperfecciones, jamás te acercarás a Dios. Lo supo el papa Francisco, que luchó contra los abusos.
La muerte de Mario Vargas Llosa ha puesto de actualidad su legado literario y también su coraje político, su compromiso por la libertad. No hay duda de que tendrá muchos detractores. Su frase: «El nacionalismo ha llenado la historia de guerras, sangre y cadáveres», causará rechazo entre quienes piensan que los nacionalistas malos son los demás. Pero él sabía que, tal como afirmó su amigo Jean François Revel: «la primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira».