Estas islas están llenas de nativos enamorados de su identidad, orgullosos de la tierra que les vio nacer y que no dudan en alquilar su casita de la playa a un guiri con pasta sin licencia de ningún tipo. Miles de oriundos acceden a vender su patrimonio familiar tras una herencia a un extranjero rico que es capaz de pagar mucho más que un compatriota. Son muchos los que lamentan la saturación turística y la pérdida de identidad local a la que ellos contribuyen, porque el cinismo lo practicamos todos cada día un poquito. Tener principios y ser coherente lleva mucho esfuerzo, algo que no hace ni el que firma este artículo. Seguramente por eso, ahora nos rasgamos las vestiduras con la propuesta de ley del Govern de Marga Prohens de liberar suelo para que se hagan más viviendas. Porque, aunque sea una verdad como una catedral lo que dice Antoni Costa de que tenemos trabajo, pero no casa, tampoco nos mola lo de construir más. Seguramente porque la casa que tenemos hoy dejará de subir exponencialmente cada año para algún día vendérsela después a otro guiri con pastuqui. No hay pisos porque hay más demanda que oferta. Si creamos vivienda nuestras casas valdrán menos. En fin, que esto no hay Dios que lo arregle. Falta coherencia y sobran quejicas. Yo el primero. Otro día hablaremos del uso del coche. Jode que haya muchos, pero el mío no lo dejo.
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