Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

Gaza: el dinero manda

|

Las guerras (Ucrania) y los conflictos bélicos (Gaza) son siempre un negocio. En Ucrania combaten dos ejércitos, dos fuerzas que pueden estar desequilibradas, pero que tienen una composición homologable. Es una guerra. En Gaza, la asimetría es palmaria, enorme: aquí no hay guerra; hay una masacre indiscriminada contra un pueblo inerme, una población civil considerada como objetivo militar, como aconteció en Guernika durante la Guerra Civil española. Un cúmulo de asesinatos premeditados. Lo que acontece en Gaza supone una obscena desfachatez por parte de sus instigadores: destruirlo todo para, como gran objetivo, realizar proyectos inmobiliarios, que se repartirán intereses estadounidenses e israelíes. Con nombres y apellidos. Las declaraciones del ministro de Finanzas hebreo van en esta línea: aquella invención de la inteligencia artificial, que exponía a Trump y Netanyahu tomando el sol en un resort gazatí, no se aleja de lo que realmente se persigue: hacer negocio con el padecimiento de la población civil, imágenes terribles que deberían conmover a quienes todavía niegan lo que está sucediendo. El dinero manda.

Resulta inútil enzarzarse en terminologías. Si es o no genocidio lo de Gaza. Esto es un tema cuya discusión nos distrae de lo verdaderamente serio: el asesinato masivo, transmitido en directo de miles de personas inocentes. Bauticemos eso como queramos. La desaparición de niños que supone su inexistencia en el futuro, como posibles hacedores para su propio país. Un capital humano perdido para siempre: más de veinte mil niños, cifra que podría incrementarse con nuevos cálculos de las Naciones Unidas, a los que sumar decenas de miles de hombres, mujeres y ancianos asesinados sin más responsabilidad que estar en un territorio, en su territorio, codiciado por esa idea de «espacio vital» que preside el ideario del Gobierno israelí. El desprecio hacia todo un pueblo por parte de otro que vivió en sus propias carnes un holocausto. Resulta incomprensible que, al margen de los mensajes interesados del régimen israelí sobre la cuestión, los habitantes de Israel, que pueden informarse por otros canales, no se sientan concernidos cuando ven niños desnutridos, famélicos, abandonados por la muerte de sus padres. Estampas dignas de Auschwitz.

En Gaza se dirimen intereses dispares. Por un lado, la persistencia en mantener el conflicto abierto por parte de Netanyahu obedece a la idea de evitar sus problemas judiciales. Esperemos que más temprano que tarde se enfrente a ellos, incluyendo las acusaciones de tribunales internacionales. Por otro, comienzan a funcionar los lobistas en el terreno económico: quienes tienen contactos con consorcios internacionales y que tratan de canalizar compromisos de inversiones en la nueva Gaza cuando el genocidio se acabe por consumar. Esto permite entender declaraciones determinadas de dirigentes políticos, tanto en activo como otros ya aparentemente retirados, sobre la implacable acción del Gobierno hebreo. «La guerra es una gran industria», escribía en el siglo XIX Thomas Carlyle. En el XXI, se escribe en Gaza la reedición más letal y enfermiza: la aniquilación de todo un pueblo.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto