Los de aquí acusan a los de allà, los de allà insultan a los de más allà... las acusaciones, en un alto porcentaje son falsas o incorrectas en su contenido... aquellos contestan con descalificaciones y estos responden con insinuaciones cargadas de mala leche...
Pero ¿no están cansados de seguir aumentando la artillería de sus mentiras, medio verdades, insinuaciones?
¿No podrían parar de una vez y centrarse en trabajar?
Hay mucha tela que cortar para que los ciudadanos de a pie empecemos a creer que este rifi rafe entre «ellos» pueda acabarse y se dediquen a dar respuesta y soluciones a los problemas con que muchísimas familias se encuentran.
Que hartazgo leer o ver las noticias, cada día una sorpresa desagradable que atañe a la honorabilidad de nuestros gobernantes.
Y hoy no voy a escribir lo que está ocurriendo más allá de nuestra isla... porque también ‘tela marinera’ lo que se cuece…
Hablo de lo que está pasando aquí... porque «quina merda» la que nos hacen tragar cada día con sus «batallitas» que poco nos importan y que, sobre todo, se nota a mil leguas que son pataletas de unos contra otros, sin fundamentos…
Sabemos que haberlos haylos, temas que evidentemente son reales y que deben ser denunciados, pero por favor dejen de marearnos con sus especulaciones y traten sus temas con seriedad y no con malicia y segundas intenciones.
Creemos y queremos transparencia en nuestros gobiernos (tantos que nos dirigen) y en nuestros políticos, ¡claro que sí! Pero, ¡ya está bien de lo que está ocurriendo!
¡Insisto! ¡Pónganse a trabajar por nosotros! Esa es su responsabilidad e interésense por lo que necesitamos, por lo que aspiramos… ¡cumplan con su deber!
Porque su deber no es ir aireando chorradas que no nos llevan a nada, pero que irritan al pueblo llano y desconciertan a todos cuantos seguimos creyendo en que hacer política es otra cosa.
Porque hacer política solo será posible negociando, conversando, dialogando para resolver el conflicto que se debate... Y eso hace ya muchísimo tiempo que no lo vemos.
Vergüenza da ver según qué espectáculos que, para desgracia nuestra y de la democracia, día sí y día también, nos ofrecen los políticos.
Sin ir más lejos, les doy un ejemplo de noticias que hoy salen en este mismo diario: «...acusa al PSOE de difundir humo sin base…». Acusan al equipo de gobierno de pasividad y complicidad.
«El PP de Alaior acusa a Avançam de mentir»... etc, etc.
Acusaciones, más acusaciones... caramba ¡resuelvan!
¡En fin! Ustedes ya me entienden.
Porque es a través del diálogo, que no de la confrontación, donde podemos encontrar salida a tantos y tan grandes problemas que hoy tenemos.
Y es a través de ese diálogo, sereno, firme pero educado, donde nosotros, ciudadanos de a pie, nos podemos sentir representados, ya que es en ese diálogo donde nace el sentido de comunidad.
Claro que queremos «saber» pero no asistir al actual panorama de violencia verbal, rabia expositiva, ataques personales... en fin, esa terrible tendencia -¿se habrá hecho sistémica?- a la que pretenden acostumbrarnos.
No queremos y no merecemos lo que hoy vemos en las noticias y leemos en los medios ¡una batalla campal entre unos y otros...!
Quizás podríamos recordar a nuestros políticos que «hacer política» ya venía definido hace mucho tiempo, así que lean y métanse en sus cabezas cómo entienden dos grandes filósofos lo que es hacer política.
Para Aristóteles una política activa, en la que los ciudadanos deliberen, gobiernen y construyan la polis, equivale a una buena y feliz vida… una vida que busca el honor y como un fin todavía más alto, la virtud.
Platón postulaba un Estado ideal regido por «filósofos-reyes» que gobiernen con sabiduría, basándose en la idea de la verdad y la justicia.
Ya decía Platón algo muy interesante y que hoy es más que aplicable: «los sabios hablan porque tienen algo que decir, los necios hablan por que tienen que decir algo».
Sobre esta cuestión también el papa Francisco respondiendo a una pregunta sobre ello dijo: «Una política que no es capaz de dialogar es una política derrotada» y añadió: «Esa manera de hacer política ha perdido su vocación de unidad, de armonía, incluso con opiniones diferentes, por eso el diálogo es clave en la política».
Pues eso...