La Generalitat de Catalunya se toma en serio reformar a fondo la Administración de la Comunidad Autónoma.
Después de un diagnóstico a fondo con la participación de un grupo de 68 expertos independientes se ha dotado de un cuerpo de pensamiento y acción estructurado en 50 medidas, y revisa 170 trámites que los ciudadanos y las empresas realizan con la administración catalana.
Se trata de la puesta en marcha de una estrategia global de modernización y de una hoja de ruta para lograr una serie de objetivos de reforma y mejora.
Conjuga objetivos políticos con un plan de choque e implementación. En total 50 medidas en 12 ámbitos, todo ello adaptados a cumplimientos temporales. Quizá el ámbito más inmediato y de más reclamo popular sea el de «simplificación normativa y de procesos». Actuaciones concretas en ámbitos claves como la atención ciudadana: entre ellos la puesta en marcha de las oficinas de atención ciudadana (OAC) integradas, que concentrarán servicios diversos en un único punto de acceso y reducirán desplazamientos y tiempos de espera.
Combina nuevos canales digitales como la oficina virtual, los puntos de atención personalizada, se amplía el horario del 012 a sábados y domingos. Se pone en marcha la «escucha activa a los usuarios» y se crea la Dirección General de Inteligencia Artificial, Eficiencia y Datos.
Como objetivo todo el personal de la Administración deberá incorporar la IA a sus tareas diarias, y, por tanto, rediseñar los procesos. Se implanta alguna novedad interesante como el «derecho al error», es decir, el derecho de los ciudadanos a rectificar sus propios errores, en una relación de confianza mutua.
Se elimina la ley de obligatoriedad de la cita previa y a recibir información con lenguaje claro. Otro elemento importante es la profesionalización de la administración, mejorando la transparencia y la imparcialidad. Se incorpora, por supuesto, la cultura del rendimiento de resultados.
Se van a retirar o derogar 5.800 disposiciones normativas y actos administrativos para mejorar la relación de la Administración con los ciudadanos y las empresas. Ahora entra en funcionamiento la Comisión Interdepartamental para la Implementación de las medidas de transformación.
Algunas son muy llamativas no por revolucionarias sino por la sorpresa de que no se hayan podido implantar hasta ahora. Por ejemplo, la puesta en marcha del principio de una vegada i prou, o agilizar la tramitación de los permisos de obras, o crear un punto de acceso único.
Pero lo que me interesa destacar ahora es llamar la atención a los responsables de la Administración de Illes Balears i, en especial, del Consell insular de Menorca, para que sigan la estela de la administración catalana.
Estos han realizado el trabajo previo como es el diagnóstico y el Plan de Implantación, que no debería ser muy distinto -quizá con algunas peculiaridades de las islas- al que correspondería a otras CCAA. La puerta se abre y el camino no es distinto.
¿Entonces por qué no copiamos y adaptamos? El clamor popular es intenso. Demora en los permisos de construcción, y en las ITV, no diálogo estructurado, múltiples puntos de acceso, distintos niveles de resolución, lenguaje difícil, relación nada fluida, falta de personal…etc, etc.
¿Qué resistencias al cambio hay? ¿Quizá los funcionarios que quieran «no cambiar» para conservar qué statu quo? Este sentimiento es común en otros ámbitos sociales, por ejemplo, en las empresas. Pero es que, además, los mismos funcionarios son los primeros interesados en mejorar la percepción social que se tiene de su labor.
O, ¿Que lo ha puesto en marcha otra administración de un color político distinto? Me parece una actitud no inteligente porque se puede aprender gratis de la experiencia previa y mejorar la implantación.
O, quizá, ¿el peso político de los responsables locales? No creo; si quieren ganar las próximas elecciones tienen que mejorar la percepción social que se tiene de la ‘administración’. Me temo que los ciudadanos aprecian más la agilidad en la prestación de servicios públicos, económicos y sociales que, por ejemplo, empeñarse en la rotonda a doble nivel en Rafal Rubí.
En la Reforma Administrativa tendrán muchos más partidarios que críticos.