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Costumbres

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Tengo una gata que cambia de costumbres cuando le da la gana. No solo de opinión, de costumbres. Eso sí que es libertad absoluta. Es libre incluso de sí misma, cómo la envidio. Claro que también está bastante loca, pero es que hay que estar loco para cambiar de costumbres todas las semanas. No le duran nada, las costumbres. Hay que ser un espíritu extremadamente libre, y un tanto caprichoso, para tomarse tantas libertades con la libertad. ¡Caprichos momentáneos! ¿Estoy diciendo que con ese cambio permanente mi gata ya debe tener centenares de costumbres? Porque considerando que la identidad propia es cuestión de costumbres, y de ahí que los muy nacionalistas valoren tanto las suyas y les aterre que los migrantes se las quiten (¡Mis costumbres, mis costumbres…!), en tal caso esta gata tendría una identidad propia gigantesca, de las que no te caben en el cuerpo. No, no estoy diciendo eso, porque con el rápido cambio no permite que ninguna costumbre llegue a arraigar, y se constituya en identidad y cultura propia, ni siquiera en modo de ser. En realidad, la única costumbre que mantiene es la de cambiar de costumbres cada dos por tres, porque sí, porque le da la gana. Ni siquiera los grandes anarquistas del XIX, o los nihilistas rusos, lograron tal gesta de la voluntad. Y a pelo, sin andamiaje teórico alguno ni esfuerzo intelectual. ¡Libertad en sí! Qué envidia me da esta jodida gata. Me fijo mucho en ella para averiguar cómo lo consigue, pero nada. Lo hace, ese es el gran secreto. Hacerlo sin más. Y cuando se cansa, deja de hacerlo. Por supuesto, ni siquiera está enterada de que es mi gata, le importa un bledo ser esto o lo otro, a ella qué. A mí me cuesta Dios y ayuda librarme de una sola costumbre efímera, como si fuese un grillete, y ella se las saca de encima por docenas igual que si se rascase. ¿Acaso sugiero que todas las costumbres son malas costumbres? Sí, pero solo en tanto que costumbres. Por lo despóticamente que mandan. Si no te acostumbras pueden ser excelentes, como comer, respirar, leer, sestear, tal vez fumar. Y si tienes más de media docena se hacen insoportables. Mi gata jamás lo toleraría. Está como una cabra, la gata. Ya me gustaría a mí.

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