Hay algo que define a Més per Mallorca y que también era marca de la casa en el PSM: su capacidad para debatirlo todo, incluso dos veces si hace falta como sucedió con las asambleas para definir su relación con Sumar y si el diputado Vicenç Vidal debía cambiar de grupo parlamentario en el Congreso. Incluso la presidenta del Govern, Marga Prohens, se refirió a este hecho, a los debates internos, en una de sus intervenciones en el Parlament. A la presidenta balear le llamó la atención que la VII asamblea de los ecosoberanistas, convocada para los días 12 y 13 de diciembre, se plantee como un intento de «recuperar el hilo de la coherencia». Es una propuesta «provocadora» de la ponencia política que servirá para hilvanar su proyecto para futuras elecciones, tanto autonómicas y locales como generales.
De la redacción del texto se desprende una influencia clara de Iniciativa (la escisión de Esquerra Unida que luego se fusionó con Els Verds y que está en el origen de Més) en propuestas como la de ampliar la base electoral. «Eso implica ampliar el espacio político y social: salir del marco de los convencidos y abrirse a la gente que comparte nuestros valores aunque no hayan votado nunca opciones soberanistas», indica el bloque del documento político dedicado a definir sus líneas estratégicas.
De momento, y salvo sorpresas (la sorpresa es otra de las marcas de la casa del PSM y Més), solo Lluís Apesteguia se presentará como coordinador. Unas primarias posteriores decidirán las cabeceras de lista aunque nada indica que se repita algo habitual en las anteriores: que quien pierda las primarias vaya de dos.
Y así, y mientras Més sigue un camino que -previsiblemente- le llevará más hacia la izquierda (hace unas semanas en un consejo de dirección, Apesteguia dejó claro que no descartaba una alianza de toda la izquierda del PSOE para las generales si la lideraba el ecosoberanismo mallorquín), nace otra propuesta: la que plantea un «radicalismo mallorquín» desde el centro. El PI y Son Mallorca están construyendo un proyecto que tiene que ver, al menos sobre el papel, con propuestas tanto de Junts como de Alianza Catalana, sobre todo en cuestiones relativas a la inmigración. Un exdirigente de Esquerra, que también estuvo en Més (Joan Lladó) es el principal impulsor del proyecto al que se ha sumado el PI. El mismo día en que se presentó oficialmente se marcaron distancias desde la UM refundada. Curiosamente veían la propuesta demasiado «a la izquierda» mientras que en Més lo perciben de otro modo. Poco tendrá que ver el escenario de las elecciones de 2027 con el de las de 2019 o 2015, que permitieron mayorías de izquierda. Habrá que recordar algo que dijo Josep Melià: que 2023 abría un ciclo de derechas. La izquierda lo sabe. Aunque no lo parezca.