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Crítica es libertad

Historias levantinas de incógnitas y misterios

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Directo al grano... Hay varias incógnitas levantinas que conviene comentar. La primera, no seamos hipócritas, es preguntarse porqué no se reconoce la verdad. Superada ya la atención mediática esencial sobre la riada, conseguido el objetivo político de la dimisión y masacrado el presunto culpable, lo único que interesa a la mayoría de la gente televisiva es saber si aquellos dos lo hicieron o no. Incluso la juez que investiga el caso no ha podido sustraerse a la emoción de la especulación y ha requerido fotos explícitas de la habitación donde todo pudo ocurrir aunque un sector del público rosa cree innecesarios esos merodeos. ¿No hubiese sido mejor preguntar directamente ‘no es más cierto que al lado de la mesa cabía también un lecho de reposo’? O una simple colchoneta, dirían los más prácticos.   

Derivadas. El otro día un amigo malpensado de esos que pululan por ahí se refería al caso en términos puramente anglosajones. Por su cuenta y riesgo sugirió la posibilidad de que se hubiese producido lo que en la Pérfida Albión llaman ‘¿a quick one?’ (¿Uno rápido’) siempre imaginado como factor desengrasante y manjar adecuado post postre. Alternativamente también expuso la posibilidad de que en el camino al parking (que algunos han convertido en una escena de ‘Memorias de Africa’) se entretuviesen con ‘one for the road’ como forma para quemar el tiempo. Sí, a lo visto, nadie vivirá tranquilo, especialmente los envidiosos, mientras no se conozca la biopsia de aquellas horas. De haberse producido la unión biológica se desvelaría ya la opacidad mientras, a 6835 kilómetros de ahí, el responsable real de la desgracia cenaba pollo al curry en la India acompañado de su catedrática particular y rodeado de camareras indias adornadas con la usual gota ‘bindi’ sobre la frente.

Dos: la otra incógnita levantina la protagonizó un galgo y su jauría de porteadores ideológicos. Resultó que, regresado de la India y una vez duchado, afeitado y peinado, y colocada su mandíbula en la posición adecuada, el galgo viajó a la localidad de Paiporta donde mostró las características de su raza. Llegado a aquella Modorra y Gomorra del destrozo por mor de la riada y cuando la desgracia estaba consolidada y el enemigo desolado, oteó el horizonte con esa proverbial mirada que tienen los galgos. Y viendo el dantesco espectáculo sentenció su frase histórica que algunos suponemos liderará su lápida el día de mañana: ‘si necesitan ayuda que la pidan’.

Tres días pasaron antes de que llegara el ejército vía UME ó caminito de Bétera mientras los ‘pompiers’ franceses eran obstaculizados. Pero ya estaba todo consumado. Y fue entonces cuando el galgo visitó Paiporta donde comprobó que aquellos vecinos no eran sus habituales pelotilleros monclovitas por lo que pronto llegó el momento de escuchar verdades: ‘eres un sinvergüenza, fuera de aquí, cobarde, etc’. Una vez agotado el repertorio oral comenzaron las caricias de fango que el galgo esquivaba bajo el paraguas que le protegía su conocido rostro.

Inmediatamente su guardia de Korps le diseñó la huída más fotogénica que haya protagonizado nunca un presidente español transmutado en galgo. ‘Cametes para que os quiero’. Su usual andar de galán de barra de bar quedó archivado para la historia. Y, ya a salvo, y lejos del populacho enlodado, comenzó de inmediato a inventarse un relato con el que culpar a los ultra(-marinos) de siempre. ¿Cómo esconder o camuflar que el responsable nuclear de la desgracia había sido ÉL quien, tras siete años de inactividad, no aprobó las obras imprescindibles para evitarlas, esas que, advertidos de antaño, limitarían los daños a los pueblos cercanos? ¿Cómo disimular que los cauces de los ríos y torrentes estaban atestados de juncos, ramas, troncos, etc. que impedían el libre desahogo de sus fluidos porque el Ministerio de la Ribera no hizo nada para limpiarlos por mor a ser regañada por los obsesos unicornios del recambio climáxtico? Y así urgió el comensal Mazón. Y hacia él se dirigieron todas las miradas de la llamada opinión sincronizada. ¡Ya tenemos al culpable! Y lo destriparon como en su día hicieron con Rita Barberá en una repetición de una jugada maestra. Y apareció el misterio de cómo es posible que en Valencia siempre se culpe al inocente y se premie al culpable. Quien debería estar en ‘busca y captura’ por negligencia criminal ahora cobra € 30.000 mensuales en Bruselas, favorece la cosa china y sigue veraneando en Menorca. ¡Vaya por Dios!

Notas:

1- ¿Debemos lamentar como seres humanos que una persona tenga que pasar 24 años de su vida encerrado en una celda... aunque lo merezca?

2- La vicepresidenta Chus Montero acostumbra a lucir un colgante, el modelo 3008, de la firma mahonesa de bisutería INBIME.

3- Según elnacional.cat es tanta la vinculación de Serrat con Mahón (Mô) que ha sido el lugar que eligió para que reposaran para siempre las cenizas de su madre. Su suegro, el Sr.Tiffón, fue socio comercial del mahonés Santiago Tutzó Robles, sobrino del recordado Canonge Tutzó y García de la Parra.

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