En julio pasado el IB-Salut informó de que más de 325.000 pacientes en todas las islas habían dejado plantado al médico durante la primera mitad del año. Ahora por primera vez se conocen datos más concretos del Área de Salud de Menorca sobre el absentismo en las consultas, y son preocupantes: más de 17.000 menorquines cogieron cita para su médico de cabecera, el pediatra de sus hijos o el dentista y ni acudieron ni avisaron de que no podían ir.
Los médicos de familia tuvieron entre enero y octubre más de trece mil no presentados, los pediatras casi 2.400, y en salud bucodental fueron 1.578; esta última cifra en términos absolutos es inferior pero el porcentaje se dispara, pasa del 17 al 27 por ciento en un año. En el ‘Mateu Orfila’ fueron casi 7.500 pacientes los que dieron plantón al especialista.
Esta es la otra cara de la moneda de las listas de espera, que tienen ahora mismo a unos ocho mil ciudadanos aguardando para esa primera consulta diagnóstica de un especialista que otros, por motivos que se desconocen, no han podido aprovechar ni cancelar.
Las consultas de medicina de familia y pediatría son las que más sufren este problema, con 15.710 espacios en las agendas que podían haber sido para otras personas. Son uno o dos paciente diarios, de lunes a viernes, que dejan colgado al médico o al pediatra.
Claro que pueden ocurrir imprevistos. Hay quien alega que cuesta tanto coger una cita que al final el problema se resuelve por otra vía –suele ser acudiendo a Urgencias o buscando un hueco con el médico de cabecera sin turno o simplemente se olvida la cita–, pero más de 17.000 ausentes en los centros de salud en diez meses es demasiado.
El servicio ofrece vías suficientes para avisar, teléfonos, aplicación móvil, internet o acudiendo al mostrador, solo hay que concienciarse. El coste es demasiado alto y lo pagamos todos.