La semana política se va con una imagen perfecta de lo que es la realidad política de las Islas:una derrota parlamentaria de Marga Prohens con la caída del techo de gasto y los Presupuestos y una victoria de Marga Prohens gracias a la aprobación del decreto de inversiones estratégicas. La derrota ha sido inapelable y la victoria, sacrificada. El decreto ha tenido que pasar por la sala de pulido para rebajar aspectos relacionados con las energías renovables que incomodaban a Vox. Ha ganado pero también ha permitido que se vea que esa ruptura –supuestamente total– del partido de extrema derecha con sus socios no lo es tanto. Le pasa lo mismo a Pedro Sánchez en Madrid con Junts, que rompe pero a la vez no rompe. Vox hace en Balears lo que Junts en Madrid y viceversa, con Carles Puigdemont y Manuela Cañadas manteniendo la misma estrategia. Allá y aquí vemos la misma situación, aunque cada uno a un lado del espejo, pero con una diferencia abismal: la situación de Pedro Sánchez es deseperada; la de Marga Prohens, por ahora no.
La semana comenzó con una derrota y acabó con una victoria pírrica. El resultado es que este año no habrá Presupuestos autonómicos. En circunstancias políticas normales, este hecho daría para pedir la convocatoria de elecciones anticipadas ante la evidencia de que la presidenta no tiene los votos para seguir gobernando. Las ha pedido el portavoz del PSIB, IagoNegueruela –con escasa convicción, por cierto–, pero ni a él le interesan ni las habrá. El problema fundamental es que eso, que no haya presupuestos, ya no sea un problema. El problema político más grave en el que estamos instalados es que no pasa nada si no se aprueban. El maestro ha sido Pedro Sánchez, que sigue al frente del Gobierno sin que le afecte nada de lo que pase. Sirve de modelo para Prohens y deja a la oposición sin posibilidad de crítica porque hacerlo es criticar a su propio Gobierno en Madrid.
En esta situación excepcional que hemos adoptado sin sentido crítico alguno –como aquella nueva normalidad post covid que no tenía nada de normal–, el único que gana es Vox. El PP balear sufre porque no puede aprobar sus propuestas y, cuando lo hace, su imagen es de sumisión a Vox; el PSIB sigue en un rincón del ring, golpeado por las mascarillas, Koldo, la indefinición de sus líderes y una complicada situación en el Parlament; Més se mantiene en cero grados, ni frío ni calor, sin sobresaltos, aunque ojo a Palma, que eso puede ser un diputado menos; Podemos no existe, directamente. En esta nueva (a)normalidad, el único que gana es Vox. Y todos los saben, igual que sabían que no se aprobarían los Presupuestos.