Si alguien pensaba que el nuevo año llegaría más tranquilo, ya tiene una muestra en el último «caracazo». Algunas esquirlas pueden llegarnos: hidrocarburos, Plus Ultra, fragatas de Bono, Delcy en Barajas...
Pero pienso en otras esquirlas en clave nacional, aunque creo que los momentos más delicados de estos últimos años, han sido superados. Diría, optimista, que estamos en la fase de liquidación de una grave crisis desencadenada entre 2020 y 2022. Por supuesto con un antes y un después, forzosamente diluido este, por los escándalos de corrupción de algunos de sus promotores.
Centro en este tiempo, una operación de acoso y derribo de nuestra Monarquía Parlamentaria, que no dejaba de ser una demolición de la Transición y todo lo que ella conllevó. Obviando la absoluta mayoría que aprobó nuestra Constitución, se arrinconaba a quienes la pactaron, traidores a la causa, quienes la desarrollaron.
Las valientes palabras del Rey Felipe VI, un 3 de octubre de 2017 ante la declarada sedición de un grupo de catalanes, ya le situaron como blanco a batir por los partidos separatistas. Se uniría a ello, cuando en 2018 se iniciaron en Suiza indagaciones judiciales referidas al rey Juan Carlos, que se archivarían en 2021.También en 2020 Corina Larsen había iniciado una batalla judicial en Londres por «acoso y vigilancia ilegal», que se cerraría en 2023. Añado, por último, sin entrar en más antecedentes, la Carta enviada en marzo de 2020 por nuestro presidente del Gobierno al Rey de Marruecos, que representaba un cambio de orientación respecto al Sahara, sentando unas bases «más serias, creíbles y realistas». ¿Qué le debíamos a Marruecos? Quedan aún por descifrar muchas claves de aquel cambio, aun reconociendo mismas posiciones de Trump y de Francia, a las que añadir las presiones «a su manera» del propio Marruecos, asaltando vallas en Melilla.
Tomando al rey Juan Carlos como mascarón de proa del buque a hundir, el viernes 6 de noviembre de 2020, la Fiscal General Dolores Delgado junto al Fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón, anunciaba en rueda de prensa «una tercera línea de investigacion del Rey Emérito que incluía las pesquisas sobre una presunta cuenta corriente en la Isla de Jersey». Se apoyaban en un informe del Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales que filtró «eldiario.es». Hasta febrero de 2022 -también por filtración controlada- no se conoció el archivo de esta línea, «aunque faltasen datos que debían llegar de Suiza» que nunca llegaron.
Asomaba la punta del iceberg.
El 11 de abril de este año 2022, IU y el PCE con el apoyo del grupo parlamentario confederal de Unidas Podemos, demandaban a la justicia española ante el Tribunal Europeo de DD.HH. (TRDH) por «negarse a investigar al rey Juan Carlos» y «por la naturaleza opaca» de las investigaciones, tanto del Tribunal Supremo como del Constitucional.
El 13 de mayo de 2022 se archivaban las actuaciones sobre posibles comisiones del tren de alta velocidad Medina- La Meca, realizado por doce compañías españolas, cuando dos días después, se celebraban en Abu Dabi las exequias por el recién fallecido Califa Bin Zayed, gran amigo de España, a las que asistió nuestro Rey Felipe VI, vetada la visita a su padre, residente en aquel país.
La ofensiva era total, incluidos constantes condicionantes del Gobierno al propio Rey -Paiporta, aparte-, que maniobró con paciencia y habilidad, aun dejándose flecos como hijo, respecto a relaciones con su padre.
El plan formaba parte de acuerdos secretos entre los mismos partidos que presentaron la moción de censura contra Rajoy. En vanguardia Bildu, PNV, ERC, JUNTS, con el apoyo de los comunistas siempre dispuestos a romper, sin perdonar aun al Carrillo de la Transición.
Es muy posible que el borrador de este nuevo Pacto de San Sebastián de 1930, se conozca este año. No sorprenderá a nadie, quién se postulaba como presidente de aquella supuesta Tercera República Española.
Para que el plan prosperase, se tenía que debilitar a la Monarquía, incluyendo un enfrentamiento dinástico entre padre e hijo, junto a movilizaciones en la calle con encuentros graves con la Policía, contando, con la tradicional división entre los partidos de derechas. En total, aun con distintos collares, los mismos -Frente Popular-que consiguiesen la salida de la familia Real en abril de 1931 y proclamaron la Segunda República.
La revancha y la pasión por el poder, sin descartar dosis de odio, alimentan a quienes quieren romper nuestro actual modelo de convivencia. Por supuesto, junto a ellos, los reglamentarios oportunistas y tontos útiles.
Con lo que no cuentan, es que la sociedad actual no es la misma de 1931 y hoy arropa a Felipe VI, un Rey que ha aprendido de la Historia y cuya vocación de servicio está muy por encima de pactadas, aunque inciertas ambiciones de cambio.
* Artículo publicado en «La Razón» el jueves 8 de enero de 2026.