Si hay dos cosas que debemos combatir son la desmoralización y la inmoralidad. Dos males que nos aquejan y nos tienen acongojados. El desánimo surge cuando vemos la pérdida de valores o el triunfo de otros lamentables, que relegan a las personas a un segundo, tercer o último lugar. La inmoralidad campa a sus anchas y todo vale, siempre que el corrupto sea de los nuestros, acusando de lawfare a los jueces que osen contradecir los juicios sumarísimos del Gobierno.
Estamos despertando bruscamente de un plácido sueño, casi una modorra, que nos mantenía anestesiados y obnubilados por la ideología dominante. Las ideologías pueden cambiar, pero la que domina siempre intenta imponer su ley y sus intereses, incluso por la fuerza. Nos desmoralizamos cuando vemos que el mal triunfa o nos sentimos impotentes para cambiar las cosas, cuando degradamos las palabras y estas dejan de significar lo que significaban, utilizándolas para engañar.
El domingo que viene se entregarán en el Teatre des Born los Premios a los Protagonistas de la Vida Menorquina 2025. Necesitamos una inyección de moral, aunque sea sin receta. Dejaremos de centrarnos en lo negativo y reconoceremos a quienes mejoran nuestras vidas y enriquecen a toda la sociedad. Los premios se conceden coincidiendo con Sant Antoni, patrón de Menorca. Creatividad, iniciativa y espíritu emprendedor, trabajo bien hecho, afán de superación: de eso se trata.