Tantas y tantas fechas caducadas debidas al tiempo transcurrido, con la cantidad de cosas mucho más cercanas de las cuales en ocasiones apenas les hago caso y por el contrario las de mi infancia, juventud etc. Siempre están presentes.
Después de unas semanas de quedar en casa por diversas cuestiones que ahora no vienen al caso, ni tampoco es preciso contarlas por su poca importancia, he vuelto a bajar a mi Mahón con mi chico, el de la mobilette, ello me ha conducido a un mundo del cual sueño en tantísimas ocasiones. Al paso por las calles Arravaleta y Nueva, sin aceras, sin sus adoquines, su cantidad de bares y cafeterías y sus simbolicos comercios establecidos muchos desde principios del siglo XX, incluso algunos abiertos al publico desde antes de cerrar la puerta al viejo año 1800.
Al paso por las mismas añoro su adoquinado, me asombro no escuchar el claxon de algún automóvil por donde tenían paso al igual que la cuesta de Hannover (sa Plaça) alguien nacido en la era moderna les costará creerlo, pero si en un tiempo lo vi con mis propios ojos, las aceras llenas de transeúntes y en el centro los carruajes y los coches, ¡Ah¡ y los camiones también y los carros tirados por sus mulas pertenecientes a los cuarteles militares, y si me apuran en cierta ocasión topé con la camilla de dos ruedas de la Cruz Roja conduciendo a un difunto que según la gente parada, para no perder el espectáculo, repetía se trataba de un pobre hombre que se había cansado de su extrema pobreza, su soledad, y Dios Nuestro Señor y la Virgen María debían estar enterados de sus motivos a la vez que lo debieron recibir con los brazos abiertos.
Lamento no poder subir a mi escalera (la auxiliar, de tantos trabajos) actualmente no puedo hacerlo, ni tampoco se me esta permitido, ello me entristece ya que podría dar las fechas en que tantas veces hablé de mi ciudad con puntos y comas, nombres y detalles que en aquellas ocasiones supuse eran relevantes, no disponía de mi amigo el ordenador que todo lo guarda y no es preciso ni subir ni bajar peldaños.
Hasta aquí poca cosa habré contado y por el contrario mi Mahón poco ha de ver con el mío, se cambiaron para hacerla mas moderna, cuando las ciudades europeas al visitarlas una se da cuenta que lo mas interesante es conservar su sabor de antaño, comercios al estilo de casa Valls, aprovecho para felicitar a Adela que ha mantenido la fachada tal cual la que conocimos en tiempos de sus abuelos, incluso su interior dando la ocasión como se guardaban y distribuían los productos farmacéuticos y los destinados a droguería.