Amables lectores. Por esta vez, y sin que sirva de precedente, obviaré las canalladas que vienen perpetrando los amados líderes en nuestros bolsillos, en nuestro derecho a ser informados con veracidad, en nuestra dignidad como ciudadanos e incluso en nuestra autoestima; en nuestras vidas, en resumen.
Pasaré también hoy por alto (pese a ser de máximo interés y enorme incertidumbre) todo lo referente a Maduro, Delcy y resto de torturadores, los patéticos bailes de Monedero, los turbios asuntos que rodean a Zapatero, los lloros de quienes temen perder las fuentes de suculentos ingresos tras la toma Trumpiana de las riendas del petróleo, pasando por Groenlandia y alrededores.
En otras palabras, hoy resultaré aburrido: Hablaré de un asunto que afecta solamente a un grupo de restaurantes en una zona limitada del puerto de Mahón.
Espero que acepten mis disculpas por ello.
Aunque parezca increíble, no vivo de mis dotes literarias; muy al contrario lo hago regentando un pequeño restaurante en el Moll de Llevant. Tiene por nombre «El Cachito». Lo abrimos en 1980. Les recomiendo visitarlo (a partir de Abril), y no porque yo sea un gran hostelero, pero sí porque cuento con un equipo de competentes (y entrañables) colaboradores, que les cuidarán bien. Fin de la promo.
Les imagino informados (este diario se ha referido a ello en varias ocasiones) de la intención de Autoridad Portuaria de cancelar el permiso de ocupación de terrazas en un espacio extra concedido a raíz de la pandemia y mantenido hasta fin de 2025.
Gracias a un impecable artículo publicado hace poco en este diario he sabido (estoy fuera de la Isla) que existe la esperanza de que Autoridad Portuaria «estudie alternativas» a la cancelación de los permisos. Ya escribí una carta en Es Diari señalando los graves inconvenientes que traería una medida tan drástica. Los resumo para quienes no la leyeron:
Tras cinco años de disponer de ese espacio adicional, los equipos contratados se han hecho fijos discontinuos. Si se reduce el espacio se producen dos inconvenientes: habrá que despedir a algún empleado (la facturación bajará drásticamente) y el espacio entre mesas se estrechará (a fin de minimizar el desastre), con la consiguiente pérdida de calidad del servicio al cliente.
La razón de que insista ahora en el tema nace de la lectura del artículo al que me referí en un párrafo anterior. En él descubro la intención de Puertos de «reunirse con los restauradores» para indagar sobre posibles soluciones.
Dado que lamentablemente no regresaré a Sa Roqueta hasta la primavera, quisiera aportar ahora mi criterio en este asunto.
Es cierto que en El Cachito ha sucedido en alguna ocasión que viandantes con carritos de bebé o en silla de ruedas han caminado por la acera del Club Marítimo, en lugar de hacerlo por el carril peatonal (que en este punto es muy ancho y seguro), y al bajar de dicha acera se han encontrado con una silla de la terraza de nuestro restaurante. Siempre que ha sucedido esto, los clientes sentados se han brindado amablemente a ayudar a esos peatones a bajar de la acera, a pesar de que eran ellos (los peatones) los que no usaron previamente una bajada en rampa disponible pocos metros atrás en dicha acera.
La solución es fácil en este tramo: señalizar la rampa ya existente.
Esto es más barato (y sensato) que el desaguisado económico que supone dar de baja cinco mesas (cinco en mi caso; los hay peor afectados).
En definitiva creo que en el tramo por el que yo suelo pasear (cuando hay poco trabajo y salgo a estirar las piernas) que va desde mi negocio hasta la sirenita no hay ningún peligro, ni por las jardineras ni por otros motivos: el espacio dedicado al peatón es grande. Ni en Latitud Cuarenta, ni en Ópera o Capitán Haddock ni en sus vecinos he visto jamás un problema de tráfico peatonal.
He visto, eso sí, patinetes a toda velocidad, a veces bicicletas conducidas imprudentemente.
En resumen: ya estamos suficientemente agobiados por la excesiva presión fiscal y la inflación. No nos añadan, por favor, otra palada de tierra.
Piénsenlo antes de implementar el severo castigo.
Muchas gracias.