23-I-26 viernes
Por si a alguien le quedaban dudas sobre las ambiciones imperialistas de Donald Trump, su hombre fuerte Stephen Miller las despeja: «Vivimos en un mundo en el que puedes hablar de todo lo que se quiera sobre sutilezas internacionales, pero al mismo tiempo vivimos en un mundo real que está gobernado por la fuerza, gobernado por el poder...».
24-I-26 sábado
Asumida la anterior entrada, intento elucubrar sobre la mejor manera de combatir al creciente anarquismo de derechas: sin impuestos ni instituciones reguladoras ni respeto a las leyes internacionales y con un sistema represor fuera de todo control, cualquier aberración es posible, al igual que Nietzsche y/o Dostoievski sentenciaran que si Dios ha muerto todo es posible, incluso que gobernara el mundo un patán a golpe de tuits.
Ahora ocurre algo parecido: si el dios de los valores occidentales ha muerto, todos los demonios andan sueltos, y algunos intelectuales, (ya se sabe, esos parásitos que ni siquiera saben manejar una motosierra) empiezan a preguntarse cómo desamericanizar el mundo cuando hasta hace poco tiempo aguantaba, firme, el mito de que fueron los estadounidenses quienes, con toda su influencia, dieron prioridad al llamado «sueño americano», a la felicidad individual por encima del bien común, y es posible que este sea el origen del fracturado mundo actual, una consecuencia indeseada de la americanización cultural y espiritual, un efecto colateral.
25-I-26 domingo
Un consejo gratuito: si deciden ir a ver en directo un partido de fútbol en el Nou Camp no se fíen de los partes meteorológicos, porque si les aseguran que a la hora del partido no caerá ni una gota, puede que lleguen calados al hotel y sin ninguna posibilidad de encontrar un taxi que los lleve al aeropuerto, con la consiguiente pérdida del vuelo. También es perfectamente posible que su entrada en la zona de gol les permita ver la primera parte sin ninguna ocasión digna de ser reseñada, mientras todo lo interesante ocurra en la segunda mitad, a unos cien metros de tu localidad. También es posible que les toque en suerte un vecino de grada que no para de vociferar consignas más o menos guerreras y entonar cánticos patrióticos.
Pero «fútbol es fútbol», que diría Boskov, y para el que lleva el virus en la sangre todo se da por bien empleado si llegas a atisbar desde la lejanía un gol de chilena de Lamine Yamal, la elegancia de Dani Olmo, o la sapiencia todoterreno de Eric García. ¡Viva el fútbol!
26-I-26 lunes
La detención de Liam Conejo Ramos, niño migrante de cinco años en Minneapolis, por parte de las fuerzas antimigratorias de Donald Trump con licencia para matar, cruza la línea roja que separa la mínima compasión que todos nos debemos, de la crueldad más repugnante. Recuerdo otra imagen desgarradora que los lectores recordarán, donde otro niño, Aylan (conviene por si acaso recordar sus nombres), el pequeño sirio que huía de la guerra y que yacía sin vida, mecido por las olas sobre la arena de una playa.
Pero esa no es toda la aberración del día en el que muere otro ciudadano norteamericano acribillado por las fuerzas federales de ocupación, a las órdenes del despiadado presidente Trump, totalmente fuera de control y con el beneplácito de buena parte de sus votantes y la sumisión del resto del mundo. ¿Qué pueden, qué deben hacer los países occidentales en esta encrucijada diabólica? ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Quizá sería un buen comienzo escuchar una y mil veces el soberbio discurso del primer ministro canadiense Mark Carney en Davos, en el que se manifiesta contrario al apaciguamiento con Trump y propone afrontar con dignidad su embestida. Con verbo firme, mirada fija y profunda, Carney conecta en Davos con un discurso del añorado Václav Havel, en el que el político e intelectual checo exhortaba a resistir el abuso de los fuertes y recordar que es posible construir, y todo ello sin dejar de manifestar el mandatario canadiense su firme apoyo a la Dinamarca acosada por el trumpismo.
27-I-26 martes
Bajo a la ciudad con el corazón encogido por el terrible suceso de la Cala de Sant Esteve en Es Castell. No se habla de otra cosa que del tenue hilo que nos mantiene unidos a la vida y de la multiplicidad de factores que pueden desgarrarlo, de hecho, vivir no deja de ser un milagro cotidiano que muchas veces se trunca de forma inopinada y cruel. Descanse en paz el fallecido. Abrazos solidarios para sus allegados.