Miguel Soler, que durante la segunda parte del siglo XX encandiló las audiencias mallorquinas debido a su cautivadora voz radiofónica y su perspicacia periodística, en julio de 1959 logró entrevistar a Charles Chaplin que a sus 70 años se encontraba de visita en la isla acompañado de sus familiares. Según contó el mismo Miguel, así se inició la entrevista cuando Charles, en el Puerto de Pollença, bajó del barco que había alquilado para un día de navegación mediterránea: «Senyor Chaplin, que puc fer-li dues preguntes?» «Sí. Quina és l’altra?». Sin duda, esta respuesta demuestra que quien la dio es genial. Hay que decir que también Miguel logró fortuna al conseguir arrancarle después la información que pretendía: la impresión suya sobre nuestra tierra.
Me place convertir anécdotas en categorías. He escuchado en aulas muchas lecciones magistrales, he leído en el sofá muchos libros de gente ilustre. ¿Qué me queda de tanta escucha y tanta lectura?, ¿qué he conseguido?, ¿qué es lo que agradezco? Lo que más agradezco no son las tesis, doctrinas o respuestas que han aportado. Son las preguntas que me han suscitado, las hipótesis que han abierto en mí, las inquietudes que me han sembrado. Valoro los trabajos de otros no por las soluciones que me han proporcionado sino por los trabajos a los que me han impulsado. Es por lo que aprecio todas las respuestas que excitan otras preguntas.