Recuerdo que Francesc Mauri, el meteorólogo de TV3, con casa en Es Migjorn Gran, en su pregón de fiestas de Sant Cristòfol de 2018, explicó una anécdota. Él estaba tomando el sol en Binigaus cuando vio que paseaba por la playa Artur Mas con su esposa. Se acercó al molt honorable president y mantuvo una entretenida charla. Después de despedirse se dio cuenta que iba desnudo, tal como vino al mundo, y de que Mas no había mostrado ninguna extrañeza. Si hubiese ido con la cabeza tapada seguro que sí se habría sorprendido.
A mí, como seguramente a la mayoría, no nos gusta ver a una mujer musulmana con el velo integral o burka cubriendo la cabeza. Puedes sospechar, aunque no lo sepas, que esa mujer lo hace por la opresión de su marido o de su cultura. Y estamos convencidos de que no se integra en la sociedad donde reside. Por eso, el 83 por ciento de los que han respondido la encuesta de «Es Diari» apoyan la prohibición del burka en los espacios públicos que propone el PP.
Sin embargo, opino que presentar una moción con este objetivo, con algunos elementos más, en cada uno de los ayuntamientos menorquines no es oportuna. Por varias razones. ¿Cuántas personas se pasean con velo integral por Ferreries, por ejemplo? Probablemente ninguna. ¿Por qué hay que llevar a los plenos municipipales cuestiones que superan su ámbito de decisión para resoluciones inútiles? Además, la propuesta llega en pleno debate sobre el plan de regularización de 500.000 migrantes. No es casualidad. Por otra parte, el Tribunal Supremo ya se pronunció en 2013 y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2014 para decir que el velo integral formaba parte de la libertad religiosa de quien lo lleva. Habrá que modificar la Constitución antes de prohibirlo.
También se intentó prohibir el burkini, hasta una casa de costura francesa lo puso de moda con modelos ajustados. Porque ¿no puede convivir el burkini con el nudismo en Binigaus?