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Dietario

Controversias

| Menorca |

13-II-26 viernes

Monotonía de lluvia tras los cristales (Machado dixit).

Curiosa controversia entre los suplementos culturales de los dos periódicos más influyentes de España, «La Vanguardia» y «El País», a propósito de la incipiente pero ya asentada obra literaria de    David Uclés, un joven transgresor que se ha colado tanto en la élite literaria como en la superventas y también    en el espacio político, polemizando con Arturo Pérez Reverte a propósito de la negativa de Uclés a participar en un debate ya pactado sobre la guerra civil al que iba a asistir, entre otros, el expresidente Aznar...

Uclés ganó el último Premio Nadal con «La península de las casas vacías» y ahora irrumpe de nuevo con un libro que aspira a ser la gran novela sobre Barcelona (supongo que Eduardo Mendoza tendrá algo que decir al respecto), bajo el título de «La ciudad de las luces muertas» que ha sido acogida por Jordi Gracia, el crítico de «Babelia», el suplemento cultural de    «El País» como «un pastiche plano, mohíno y desaborío», mientras el mismo día (7-febrero), Xavi Ayén en el Cultural de «La Vanguardia» titula su recensión del segundo libro de Uclés de forma laudatoria,    como «la novela que ganamos todos», mostrándonos «una Barcelona sin luz artificial ni solar en la que se funden personajes de todas las épocas históricas, como en el París de Woody Allen en ‘Midnight    Paris’».

¿Qué puede hacer el    potencial lector ante tamaña contraposición de planos? ¿Esperar un virtual desempate? ¿Tirar por la calle de en medio y leer las dos novelas?... De momento tengo otras prioridades lectoras, concretamente el último y definitivo libro (tiene 80 años y un cáncer en marcha), del novelista inglés Julian Barnes, «Despedidas», que acaba de publicar Anagrama en España, una deliciosa elucubración sobre la vejez1 las despedidas, la pareja, la amistad, con ecos de la magdalena de Proust en los laberintos de la memoria... Después de Barnes, ya veremos.

1Cita    (¿Oscar Wilde?) al respecto: «El drama de la vejez no consiste en ser viejo sino en haber sido joven».

14-II-26 sábado

Recibo un whatsap de un amigo, a propósito de un comentario vertido en    mi último dietario. Dice así: «A los europeos solo nos queda que creamos en nosotros mismos. A una federación de 450 millones de personas y 30 millones de empresas no se la puede ningunear…

Entre el demócrata iliberal que maneja a su antojo la política arancelaria, y el jarrón chino que arrastrando los pies firmó los Pactos de la Moncloa, hemos tenido una semana entretenida. Solo nos queda Draghi y el primer ministro de Canadá, cuyo discurso en Davos es para enmarcar…

15-II-26 domingo

Luce el sol y brilla «Es Diari» con los magníficos artículos de Ponç Pons sobre interminables conflictos lingüísticos domésticos; por su parte, JM Quintana reflexiona sobre «el callejón sin salida de la política española» tras la irrupción de la extrema derecha. Vale la pena detenerse en ellos, así como en el    Semanal de «El País» en el que Gisèle Pelicot, la ciudadana francesa repetidamente violada,    previa sedación profunda, por cincuenta desaprensivos (que se sepa), invitados por su propio marido, el señor Pelicot, nos    cuenta ahora    su estremecedora experiencia en    una entrevista    de la que no me resisto a entresacar una frase de Gisèle, mujer valerosa    y digna donde las haya:

«No conservo ni odio ni rabia. Solo un sentimiento de traición, de impotencia y de indignación. El odio y la rabia te destruyen…».

16-II-26 lunes

La señora Ayuso, frutera mayor del reino,    condecoraba el otro día    a EEUU (así, a bulto) con la medalla de la Comunidad de Madrid, en reconocimiento (no se atrevió a personalizarlo en su amado líder Donald Trump, quien por estos lares no tiene muy buena prensa), como «Faro de la Libertad» del mundo occidental. Adalid de la libertad y la alegría, la desvergüenza de la señora lideresa no conoce límites, ni siquiera le deben de sonar Gaza o Minnesota.

17-II-26 martes

Interesante e intrincado debate público sobre la vestimenta de las mujeres musulmanas, a propósito de un proyecto de ley parlamentaria que presentan    los partidos conservadores y ultraconservadores españoles para prohibir niqaps y burkas en el espacio público. Confieso que no tengo una opinión sólidamente formada por este conflicto entre libertad religiosa y seguridad ciudadana, aunque tiendo a pensar que identificar libertad religiosa con el uso de determinados ropajes que ocultan el rostro es excesivo. Como escribía ayer en «El País» la escritora Najat el Hachmi, «la libertad es poder tomar decisiones por mi propia cuenta, escribir, decir, reírse de todo aquello que alguien decidió que era sagrado. Impugnar ese orden establecido con una sonora carcajada que emerge del    grito de la vida misma…».

19-II-26 jueves

El ministro Ernest    Urtasun «llama a capítulo al Consell insular», en palabras de «Es Diari», sobre el asunto de la rotonda de doble nivel en Rafal Rubí, cuyas obras han comenzado pese a las recomendaciones en contra de la Unesco y su aviso sobre la gestión de la Declaración de Patrimonio Mundial de la Menorca talayótica… Parecería mucho más lógico esperar el definitivo dictamen antes de   lanzarse a transitar por el camino de en medio (xaloc en canal, diríamos aquí), caiga quien caiga, aunque sea    la Menorca Talayótica. En fin...

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