Y no es un señor. Y aunque suene a canción de Julio Iglesias, se trata del retrato actualizado del embajador de Esquerra Republicana de Catalunya en la capital del reino. Gabriel Rufián Romero se ha venido arriba y se ha erigido en salvador de la izquierda a la izquierda de Sánchez para aniquilar la derecha a la derecha de Feijóo. Su plan pasa por arrejuntar a todos sus colegas de las otras españas, sean nacionalistas o no, indepes o no, pero muy zurdos en todo caso, para que el voto no se disperse y pueda sumarse al socialista y parar a la derecha. No es un mal plan y tiene toda la lógica del mundo, pero Rufián parece nuevo. Le van a caer collejas de por todos los lados, las primeras del suyo. Le ha faltado tiempo a Junqueras.
En fin. Que los partidos políticos, ya sabe usted, que prefieren ser cabeza de ratón o dicho de otra manera, que sobre todo, no dejan comer. Su plan, de momento, no llegará ni a la primera base aunque la razón le tape. Se ha situado por encima de todos los partidos con el aliento de un público joven que se divide entre extremos y que no entiende mucho de moderación. Se ve que Rufián es más de izquierdas que independentista, si no no se entiende tanta preocupación por España, esa que tan nervioso le pone. O que Abascal da tanto miedo que genera indepes conversos. A saber. Por lo menos no hablamos de Sánchez.