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Dietario

Salvar al soldado Port Maó

| Menorca |

9-III-26 lunes

Se nos va otro amigo de «Es Diari», Juan J. Quetglas, con quien trabajé varios años en sus páginas deportivas. Ambos profesábamos un sportinguismo activo que nos llevó a más de un desencuentro con aficionados contrarios a la fusión de Unión y Menorca. Otros tiempos. Fue dejando una estela de artículos y libros que se irían espaciando hasta el inexorable final de una larga y fructífera vida. Admirador y experto de la Transición política española, se fue pisando leve, afablemente, sin molestar, pero sin abdicar de sus convicciones, como era su estilo. Descansa en paz, amigo.

12-III-26    jueves

Interesante mesa de debate en el Ateneo    sobre el pasado, presente y futuro del Port Maó, la madre de todos los puertos, promovida por cuatro entidades de defensa de sus virtudes ancestrales ante la embestida del turismo. «No le interesa a la autoridad portuaria el puerto como resorte social sino como negocio», se escucha rotundamente en la magnífica sala de conferencias del Ateneo, con lo que «el turismo va ocupando los espacios naturales de la rada, con el consiguiente riesgo de la pérdida de la identidad del puerto que, si no se hace algo, camina hacia el monopolio náutico de los grandes yates…».

Mientras proliferan los juicios negativos sobre el presente del puerto, pienso en la Illa del Rei cuyo estado antes de la irrupción de los voluntarios era espeluznante, descorazonador, hasta que unos ciudadanos ejemplares tomaron cartas en el asunto para convertirlo en la maravillosa realidad que gozamos hoy. Por eso ya pasó la hora de los lamentos.

Todo es posible si la sociedad civil reacciona. «La autoridad portuaria acabará cediendo si se presiona adecuadamente» cierra el ponente, que nos recomienda aprovechar el poder de los alcaldes, que es mucho en estos asuntos. Héctor Pons, alcalde de Mahón, presente en la sala, promete sumarse al desarrollo de un plan consensuado. Veremos si llega a producirse otro milagro como el de la Illa del Rei, actualmente un orgullo para mahoneses y menorquines en general… ¿Sí se puede?

13-III-26 viernes

No me lo puedo creer. Después de oír diatribas de todo tipo durante años contra el presidente del Gobierno, durante los últimos días se ha detectado algo de contención en el mundo manifiestamente contrario al inquilino de la Moncloa y, al tiempo, una inesperada euforia en medios progresistas, que entronizan al presidente en el altar de los líderes (escasos) capaces de plantar cara al sheriff naranja, a cuenta de la negativa del Gobierno español a la utilización de las bases americanas en nuestro país. Se le reconocen -con la boca pequeña, eso sí- a Sánchez virtudes hasta ahora insospechadas como habilidad política, valentía, europeísmo... Aunque bien pronto sale a escena JM Aznar para poner orden: «Debemos apoyar a EEUU, afirma enfático, son nuestros aliados». Sí a la guerra, con o sin armas de destrucción masiva. Amén.

A todo ello, el sheriff mundial, con incipientes síntomas de desconcierto por la mala marcha de la economía mundial, pide ayuda a los sermoneadores evangelistas, que llenan ese plató televisivo en que se ha convertido la sala oval de la Casa Blanca, en una grotesca imposición de manos al amadísimo líder…

14-III-26 sábado

De un tiempo a esta parte nos inundan palabras cuyo significado desconocemos hasta que algún buen samaritano-humano o tecnológico- nos lo desvela, como el manoseado término woke, que sé más o menos lo que significa en inglés ( sería equivalente a «despierto»), pero no me acabo de aclarar cuando algún filósofo de barra de bar lo aplica a presuntos sujetos progresistas que utilizarían la «doctrina woke» para fustigar a sus enemigos ideológicos en una pretendida «guerra cultural».

Y me lío porque, según parece, woke o wokismo es tanto creerse a pies juntillas el beneficio de las vacunas, así como la verdad científica del cambio climático (fanatismo climático o dictadura progre-ecologista dicen los negacionistas), o promover políticas de igualdad y antirracistas. Hoy día emerge con inusitada fuerza el movimiento anti-woke por parte de sectores conservadores, para criticar despectivamente las posturas progresistas que, según estas tesis promoverían la llamada teoría de la cancelación (lo que toda la vida habíamos llamado censura). De nuevo el mundo al revés, según se observa estos días como una concejala conservadora trata    de impedir a las bravas una representación teatral que ella consideraba inconveniente…

El barullo es de tal magnitud que uno no sabe a qué atenerse. Por ejemplo, ¿es woke estar en contra de la guerra de Irán o se trata de una postura simplemente digna y razonable?     

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